Tras una victoria en 2023 que puso fin a una larga etapa de Gobierno socialista en Extremadura, el Partido Popular parece revalidar su victoria en las encuestas. Sin embargo, la sombra de Vox continúa complicando la posibilidad de una mayoría absoluta del PP.

Todos los adelantos del adelanto
María Guardiola dio un golpe sobre la mesa este 27 de octubre, adelantando por primera vez las elecciones autonómicas en Extremadura. La comunidad autónoma se desvincula así del resto de los comicios autonómicos y pasa a ser el foco de atención no solo de la región, sino de todo el país.
El motivo por el que se anunció este adelanto parece claro: la imposibilidad de pactar presupuestos con el que había sido su socio de gobierno hasta el verano de 2024, Vox. Sin embargo, parece que, como señalaba Javier Cercas en Anatomía de un instante, hay hechos que por mucho que los pongan en marcha varias personas tienen un significado muy distinto para cada una.
¿Qué es lo que María Guardiola pretende ganar con este adelanto? ¿Es lo mismo que pensaron en Génova cuando se les comunicó? Todo esto son preguntas con respuestas más complejas de lo que a primera vista se pudiera pensar y que solo podrán terminar de responderse el lunes 22 de diciembre, cuando las cartas ya se hayan repartido.
El adelanto de María Guardiola
María Guardiola no es una candidata al uso dentro del Partido Popular. Mientras que en otras CC. AA. como Valencia o Murcia el acercamiento a Vox es ya una situación absolutamente normalizada, la candidata extremeña decía en su campaña de 2023 que «no puedo dejar entrar en mi gobierno a aquellos que niegan la violencia machista, a quienes usan el trazo gordo, a quienes están deshumanizando a los inmigrantes […]. He hecho todo lo que estaba en mi mano. Mi promesa y mi tierra no son moneda de cambio de nada».
La relación con Vox tuvo que superar esa barrera inicial para poder conformar un Gobierno de coalición, que duró hasta la ruptura generalizada de pactos autonómicos ordenada desde Bambú en 2024.
Lo que está claro es que la ya escasa sintonía que pudiera existir inicialmente terminó por desvanecerse en ese momento. El segundo punto culminante llegó con la imposibilidad de aprobar los presupuestos para 2025.
Con todo esto sobre la mesa, Guardiola adelantó las elecciones para poder emanciparse de un Vox con el que nunca quiso tener que unir fuerzas. El momento, además, no podía ser más propicio, debido a la debilidad del PSOE con un candidato imputado, Miguel Ángel Gallardo.
María Guardiola ha sido especialmente dura en lo relativo al feminismo, llegando a decir que las mujeres que han estado en Vox «han calificado de machista no solo a Abascal, sino a su propio partido»
A pesar de encontrar puntos comunes en áreas como la prolongación de la vida de la central de Almaraz, la relación con Vox durante la campaña se ha ido recrudeciendo a través de comentarios y ataques constantes entre ambas formaciones. María Guardiola ha sido especialmente dura en lo relativo al feminismo, llegando a decir que las mujeres que han estado en Vox «han calificado de machista no solo a Abascal, sino a su propio partido».
Los desacuerdos no son solo dialécticos, pues la líder del PP ha señalado como líneas rojas el retroceso en lo relativo a leyes de protección de la comunidad LGTBIQ+, la lucha contra la violencia de género y la eliminación del impuesto de transmisiones patrimoniales.
El adelanto de Alberto Núñez Feijóo
Pero una vez hemos visto cómo interpreta Guardiola su adelanto electoral, queda plantearse cómo lo vieron en Génova.
La relación entre el PP extremeño y el de Madrid parece ir viento en popa pese a las peculiaridades de Guardiola como candidata. Cuando se le preguntó a esta cómo había reaccionado Feijóo ante el adelanto electoral, respondió: «Me dijo que respetaba absolutamente mi decisión y que la comprendía, que la entendía».
A pesar de esta cercanía, Feijóo no ha estado muy presente en una campaña en la que está claro que la candidata es la marca. Mientras que Sánchez y Abascal han destinado bastantes esfuerzos para que su participación se note en estos comicios, el PP parece tranquilo con poder movilizar al votante sin necesidad de nombres fuertes nacionales o de otras autonomías. Tanto es así que el líder de los populares estuvo ausente en el acto de final de campaña de Guardiola.
La clave para entender la lectura que se quiere hacer desde Madrid de estos comicios está en la segunda parte de esa respuesta que daba Guardiola: «Además, concuerda con el discurso que ha dado siempre Alberto Núñez-Feijóo, que sin presupuestos uno no puede gobernar. Y si le estamos exigiendo a Sánchez que convoque elecciones porque los presupuestos que maneja son de la legislatura anterior, pues lo que no podemos es ser nosotros incoherentes».
Para Feijóo, este adelanto es una victoria en cualquier caso, incluso aunque se queden cortos para alcanzar la mayoría absoluta
Para Feijóo, este adelanto es una victoria en cualquier caso, incluso aunque se queden cortos para alcanzar la mayoría absoluta, porque sirve para reforzar la línea del partido a nivel nacional. La prueba de la consolidación de esta estrategia de liderar con el ejemplo en casos de imposibilidad de alcanzar pactos presupuestarios está en la convocatoria electoral adelantada también en Aragón.
El día después
Más allá de los motivos posibles para el adelanto, aunque aún estamos pendientes de ver si su ausencia en campaña le pasará factura, parece que la jugada puede terminar saliéndole bien a María Guardiola. Una tras otra, las encuestas la ponen en cabeza, aunque indican que seguiría necesitando apoyarse en Vox para alcanzar la mayoría necesaria.
Sin embargo, debemos tener en cuenta dos factores que pueden alterar estos resultados y pueden inclinar la balanza a favor o en contra de Guardiola de manera sorpresiva.
En primer lugar, tenemos la tendencia de Vox a estar infrarrepresentado en las encuestas. Esta ha sido una constante de la formación verde, a pesar de su crecimiento estable y su consolidación de un electorado fiel. Santiago Abascal ha puesto toda la carne en el asador en estas elecciones y queda por ver si su presencia constante habrá sido capaz de poner fin a esta tradición.
El tratamiento del reciente episodio del robo de votos en Fuente de Cantos por parte del Partido Popular también puede ser un factor que beneficie a la formación verde. Sembrar dudas sobre la fiabilidad de la democracia moviliza votantes, pero los de Abascal suelen ser la opción escogida por los que quieren protestar frente a casos de irregularidades a manos del «Estado profundo».
En segundo lugar, tenemos el factor Gallardo. Los votantes tradicionales del PSOE extremeño, que ya disminuyeron considerablemente en las anteriores elecciones autonómicas, se encuentran en esta ocasión con un candidato controvertido e impopular. Esto puede causar un problema a la hora de responder al encuestador, causando un descuadre entre lo que se dice y la papeleta que se introducirá en la urna el domingo.
Parece difícil poder asegurar si Guardiola conseguirá o no su ansiada mayoría absoluta para poder gobernar sin Vox
Con una incertidumbre de partida en las encuestas, a la que se suman estos factores que complican el cálculo, parece difícil poder asegurar si Guardiola conseguirá o no su ansiada mayoría absoluta para poder gobernar sin Vox.
En el caso de no conseguirla, estaría en manos de la formación de Abascal facilitar la gobernabilidad o, lo que parece más probable, poner en un aprieto al PP extremeño. Todo parece apuntar a que un par de escaños decisivos serían usados por Abascal como moneda para negociar muy duramente la investidura.
La alternativa de facilitar un gobierno a cambio de unas concesiones relativamente menores sería vista como una derrota para un Vox que busca mostrar fuerza constantemente frente al partido de Feijóo.
¿Qué pasaría entonces en una repetición electoral? Solo el tiempo puede responder a esa pregunta. Cuando el electorado extremeño sea llevado a esos ríos, cruzará esos puentes.
