El Tablero Político ha seleccionado algunas de las elecciones más relevantes del año 2026. Las urnas están convocadas en una quinta parte del mundo y el poder sufrirá (o no) reequilibrios que necesitan ser analizados.

El año 2026 viene acompañado de un gran calendario electoral, especialmente fuera de Europa. Aproximadamente, un 20 % de la población mundial en edad de ejercer su voto estará llamada a las urnas en unas elecciones nacionales o federales —incluidos referéndum—. Además, España afrontará un calendario de elecciones parciales muy complejo.
A fin de apuntar algunas claves, varios autores de El Tablero Político han seleccionado las elecciones que consideran especialmente relevantes para este año. Desde las midterms estadounidenses a las generales en Brasil, llegando hasta Suecia o Nepal, las lecturas geopolíticas, económicas y democráticas que se hagan en los próximos meses van a depender en buena medida de lo que depare esta lista de comicios.
Midterms en Estados Unidos. 3 de noviembre
Alejandro Hernández y Jaime Cortizo. Tras un muy movido inicio del segundo mandato de Donald Trump, las cosas por Estados Unidos prometen ponerse aún más interesantes este 2026, con noviembre en el horizonte. Esta es la fecha de celebración de las llamadas midterms o «elecciones de mitad de mandato», que suelen ser un buen termómetro de la opinión predominante de la legislatura. En ellas se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.
Su importancia reside en que:
1) Se reconfigura el equilibrio de poder entre el presidente y el Congreso.
2) Sirven como barómetro del mandato presidencial, incluso como referéndum sobre el partido gobernante.
El resultado determina si el presidente (y su partido) o la oposición controlan el poder legislativo durante el resto del mandato presidencial, lo que puede afectar al cumplimiento de la agenda del Gobierno. La mayoría en el Congreso implica el control de la producción legislativa, presupuestos, nombramientos e incluso la propuesta de impeachments.
En la actualidad, la composición es de mayoría republicana en ambas cámaras, con un estrecho margen en el Congreso (50,6 % de los escaños son republicanos) y uno más amplio en el Senado (53 %).
Las elecciones van a estar marcadas por la intensa actividad de la segunda Administración Trump. En política interior son claves los conflictos por los distritos electorales (gerrymandering), la política migratoria y la economía. En política exterior se tendrá en cuenta el cambio de relaciones con los aliados y el intervencionismo exterior.
Trump enfrenta dos problemas adicionales. Primero, prácticamente todos los partidos en el Gobierno pierden escaños en las elecciones midterms, y más aún en el segundo mandato presidencial. Segundo, la pérdida de escaños depende de la aprobación de los electores, y la suya es baja con un apoyo medio de entorno al 45 %.
Al mismo tiempo, las encuestas más recientes dan la victoria a los demócratas. Con un margen tan estrecho en la Cámara de Representantes, las probabilidades que tienen los republicanos de perder las elecciones son altas.
Los asientos en juego son una oportunidad clave para que los demócratas puedan volver a tener algo del poder que perdieron en ambas Cámaras. Esta «ola azul», que parece esperable tras las múltiples victorias del partido en la segunda mitad de 2025, puede terminar por romper antes de tiempo en unas midterms que prometen ser de todo menos normales.
Entre Alexandria Ocasio-Cortez y Gavin Newsom hay un océano que tendrán que navegar para poder transmitir un mensaje de unidad.
Los demócratas han ganado en diferentes puntos, sí, pero aún no han encontrado un rumbo claro por el que decantarse como partido. Entre Alexandria Ocasio-Cortez y Gavin Newsom hay un océano que tendrán que navegar para poder transmitir un mensaje de unidad.
Por si todo esto fuera poco, Donald Trump ha dejado caer la posibilidad de una hipotética nueva convención republicana que se celebraría en verano. Este movimiento, que tiene la intención de movilizar a un votante que puede estar algo desencantado, probablemente provocaría una reacción igual en los demócratas y se rompería, por primera vez, con la tradición de las convenciones cada cuatro años.
Elecciones generales en Brasil. 4 de octubre
Jorge de Diego Hurtado. Brasil y sus más de doscientos millones de habitantes elegirán en el mes de octubre a su presidente y vicepresidente, gobernadores, senadores y diputados federales, estatales y municipales. La relevancia de lo que salga de las urnas brasileñas se mide en toneladas geoestratégicas.
Lo que salga de esas urnas toca cuestiones tan relevantes como la actitud del actor principal de la región frente a las injerencias estadounidenses, el acuerdo comercial UE-Mercosur y, por qué no, el armamento nuclear.
Más allá del debate actual en América del Sur, donde cualquier cita electoral se plantea en términos de si el país resiste o no la ola derechista que acusa la región, el caso de Brasil es capital. Primero, porque en ese debate lidera, de la mano de Lula y junto a Claudia Sheinbaum, a la izquierda iberófona. Segundo, porque lo que salga de esas urnas toca cuestiones tan relevantes como la actitud del actor principal de la región frente a las injerencias estadounidenses, el acuerdo comercial UE-Mercosur y, por qué no, el armamento nuclear.
A pesar de algunas dudas respecto a su estado de salud, el presidente Lula (ochenta años) aspira a renovar la presidencia, convirtiéndose en el único candidato que logra ser investido cuatro veces. Dependiendo del rival principal, las encuestas le dan más o menos probabilidades de obtener la victoria, pero en la mayoría el candidato del Partido del Trabajo roza el 50 % de los votos en primera vuelta.
Una de las principales incógnitas es, precisamente, quién será su rival. Con Jair Bolsonaro inhabilitado y condenado a prisión, la batalla por liderar a la oposición se libra entre el clan Bolsonaro (en el que la ex primera dama, Michelle Bolsonaro, compite con Flávio Bolsonaro, hijo de Jair) y el carioca Tarcésio de Feitas, gobernador de San Paulo y miembro del partido Republicanos. Dos perfiles muy distintos para lo que promete ser una gran batalla política.
El ciclo autonómico en España. Varias fechas, iniciando en febrero
Yago Jiménez-Bean. No podemos dejar pasar la oportunidad de mencionar las elecciones autonómicas que viviremos en España este 2026. Extremadura inició un ciclo electoral que continuará por Aragón, Castilla y León y Andalucía. A pesar de ser comicios regionales, analistas y políticos tratan de detectar patrones comunes que puedan extrapolarse a la dinámica nacional.
En Extremadura, el PP disfrutó de una victoria agridulce, pues desempató con un PSOE en caída libre, pero también incrementó su dependencia de Vox. En Aragón, donde ningún partido ha conseguido jamás una mayoría absoluta, vemos ciertas similitudes. Las encuestas, más de un mes antes de las elecciones, sitúan a Jorge Azcón (PP) en primera posición frente a Pilar Alegría (PSOE), quien llevaría a su partido a un nuevo suelo electoral. Sin embargo, los populares podrían seguir dependiendo de Vox, aunque con una particularidad frente al tablero extremeño: existe la posibilidad de que el PP se acerque a la mayoría absoluta si suma a los partidos regionales, evitando a los de Abascal.
Pasando a Castilla y León, la dinámica no difiere en absoluto. El PP seguiría en primera posición, aunque con riesgo de perder procuradores por el desgaste de gobernar y por crisis como la de los incendios. Frente a él, el PSOE también caería en esta plaza, mientras que Vox crecería y, descartada la mayoría absoluta de los populares, ganaría poder frente a su potencial socio.
El PP andaluz ha sufrido diversas crisis, como la del cribado del cáncer de mama o casos de presunta corrupción. Todo esto, junto al músculo electoral que exhibe Vox a nivel nacional, ha empujado a las encuestas a indicar que el PP podría perder la mayoría absoluta.
Finalmente, llegamos a Andalucía, la comunidad en la que más pueden perder los de Alberto Núñez Feijóo. El actual presidente, Moreno Bonilla (PP), disfrutó esta legislatura de una mayoría absoluta que ya pocos presidentes mantienen en nuestro país. Sin embargo, el PP andaluz ha sufrido diversas crisis, como la del cribado del cáncer de mama o casos de presunta corrupción. Todo esto, junto al músculo electoral que exhibe Vox a nivel nacional, ha empujado a las encuestas a indicar que el PP podría perder la mayoría absoluta.
En definitiva, los populares se juegan en este ciclo electoral su dependencia de Vox, la cual puede crecer considerablemente. Los resultados y posteriores negociaciones marcarán el camino para una potencial alianza tras las elecciones generales. Frente a ellos, el PSOE no espera resultados favorables en ninguno de los tableros, con la única ilusión de ver cómo crece Vox frente al PP. Los malos resultados pueden debilitar todavía más al PSOE, que además sacrifica parte de sus ministros más reconocibles.
Elecciones presidenciales en Portugal. Primera vuelta el 18 de enero
Iván Sánchez Marañón. La primera vuelta de las elecciones presidenciales, previstas para el próximo 18 de enero, llega en un momento clave para evaluar el equilibrio institucional del país. Aunque la figura de presidente es un rol principalmente ceremonial, este cuenta con cierta influencia política (como la capacidad para disolver el Parlamento en condiciones determinadas). Marcelo Rebelo de Sousa, en el cargo desde 2016 con el respaldo del Partido Social Demócrata (PSD), no puede optar a la reelección tras completar dos mandatos consecutivos.
Estas elecciones presidenciales no solo decidirán al sucesor de Rebelo de Sousa, sino que servirán como un termómetro clave del grado de fragmentación y polarización política en Portugal.
Los principales favoritos para sucederle serían Luís Marques Mendes, comentarista político y expresidente del PSD, y André Ventura, líder del partido de derecha radical Chega.
También compiten con opciones relevantes Henrique Gouveia e Melo, ex jefe del Estado Mayor de la Armada y figura con alta visibilidad pública tras su papel durante la pandemia; y António José Seguro, ex secretario general del Partido Socialista. Si ninguno alcanza la mayoría absoluta en la primera vuelta, el proceso se resolvería en una segunda ronda prevista para el 8 de febrero.
En conjunto, estas elecciones presidenciales no solo decidirán al sucesor de Rebelo de Sousa, sino que servirán como un termómetro clave del grado de fragmentación y polarización política en Portugal y de la capacidad del sistema para mantener su tradicional estabilidad institucional.
Elecciones generales en Nepal. 5 de marzo
Felipe Galli. En septiembre del año pasado, el relativamente desconocido Nepal se convirtió en un icono global por el estallido social, liderado por un movimiento transversal encabezado por jóvenes pertenecientes a la llamada generación Z. Estos consiguieron desalojar al primer ministro K. P. Sharma Oli y pusieron en jaque la inestable alternancia entre el Congreso Nepalí y el Partido Comunista, que domina la política del país desde 2008. Actualmente, bajo un gobierno interino encabezado por Sushila Karki, expresidenta del Tribunal Supremo nepalí, el país celebrará elecciones parlamentarias anticipadas el próximo 5 de marzo.
Se espera que los comicios reorganicen el panorama político nepalí y den una resolución a una crisis política local que, mediante replicaciones en varios países con simbolismos comunes, tuvo impacto global.
Se espera que los comicios reorganicen el panorama político nepalí y den una resolución a una crisis política local que, mediante replicaciones en varios países con simbolismos comunes, tuvo impacto global. Más de cien formaciones se han registrado para competir, una treintena más que en 2022. Se espera que los tres partidos tradicionales del período republicano (el Congreso y las dos facciones del Partido Comunista) sufran duros reveses ante el potencial ascenso de grupos populistas que buscan capitalizar el movimiento de protesta, el cual nunca se articuló políticamente.
De hecho, no se conoce un «partido de la generación Z» con potencial nacional y solo algunos liderazgos, como el del popular alcalde de Katmandú, el rapero outsider Balendra Shah, despiertan genuino interés. La gran duda es si se podrá formar un Gobierno estable en el Parlamento nepalí y cuánta influencia conservarán los grupos tradicionales.
Elecciones generales en Perú. 12 de abril
Harrison Parpillon Beltrán. Perú se citará en elecciones parlamentarias y presidenciales el próximo 12 de abril. Los comicios se darán en un contexto de fragmentación parlamentaria y electoral particularmente alta, donde la desafección y la desconfianza hacia las propias instituciones electorales es latente. Pero también en un país que se diferencia de los de su alrededor por sus elementos de control parlamentario. En esta legislatura hemos visto al Congreso destituir a dos presidentes de la República. Gracias a este mecanismo, que ha impulsado el cese de Pedro Castillo primero y de Dina Boluarte después, el del Perú es un sistema cercano al semipresidencialismo.
Entre los candidatos que parecen más solventes están Keiko Fujimori o López Aliaga, pero la cantidad de candidaturas, desafección y procesos judiciales abiertos hacen realmente difícil hacer predicciones.
De las elecciones que vienen podemos esperar tres elementos:
Casi con total seguridad iremos a una segunda vuelta por la elección presidencial. A esta fecha, son 34 las candidaturas presentadas y ninguna de ellas supera el 10 %, muy lejos del 50 % de votos necesario para evitar esa segunda vuelta. Entre los candidatos que parecen más solventes están Keiko Fujimori o López Aliaga, pero la cantidad de candidaturas, desafección y procesos judiciales abiertos hacen realmente difícil elaborar predicciones.
El voto a candidaturas puede ser particularmente bajo. Es cierto que Perú tiene un sistema de voto obligatorio, pero el bajo apoyo que reciben las diferentes candidaturas, puede dejar un alto nivel de voto en blanco, particularmente en zonas del interior.
La generación Z, que ha venido siendo un actor relevante en la política peruana a raíz de las protestas que terminaron en la destitución de Dina Boluarte, lo seguirá siendo, por lo menos, en términos electorales. Son aproximadamente el 25 % de la población y a pesar de que generaciones son algo más complejo que una identidad homogénea, lo cierto es que han movilizado un discurso fuertemente escéptico con los candidatos.
Elecciones parlamentarias en Suecia. 13 de septiembre
Abel Gómez Arévalo. Con un sistema parlamentario proporcional, el próximo 13 de septiembre el pueblo sueco renovará a los 349 diputados que forman el Riksdag (parlamento). A pesar de una marcada tradición socialdemócrata, propia de los países nórdicos, el Partido Moderado (centroderecha) ha conseguido gobernar doce años en lo que llevamos de siglo. No obstante, lo que parecía un sistema pendular de cambios de ciclos entre bloques ideológicos ha sido roto por la irrupción de la extrema derecha.
Lo que parecía un sistema pendular de cambios de ciclos entre bloques ideológicos ha sido roto por la irrupción de la extrema derecha.
Representada por los Demócratas de Suecia, estos consiguieron dar el sorpasso a los Moderados en las elecciones de 2022. No obstante, en vez de formar parte del Ejecutivo, han estado prestando apoyo externo al Gobierno de coalición en minoría de los Moderados del primer ministro Ulf Kristersson junto a liberales y democristianos. Esta fórmula inédita ha recibido el nombre de «modelo Tidö».
Las encuestas más recientes marcan una tendencia continuadora con el panorama de 2022. El Partido Socialdemócrata Sueco lidera con un 34 %, pero no logra formar una mayoría suficiente para destronar al modelo Tidö. Pase lo que pase, las próximas elecciones en Suecia serán cruciales para analizar y aprender cómo la extrema derecha puede (o no) formar coaliciones y seguir creciendo.
