Portugal celebra las elecciones presidenciales más disputadas e imprevisibles de su historia democrática. Cinco candidatos cuentan con opciones para suceder a Marcelo Rebelo de Sousa tras una década en el poder. El país luso enfrenta una decisión que definirá no solo quién ocupará el Palácio de Belém, sino el rumbo de su democracia para las próximas décadas.

El próximo 18 de enero, Portugal celebra una de las citas electorales más cruciales de su historia democrática. En ellas se elegirá al sucesor de Marcelo Rebelo de Sousa, quien ha presidido el país la última década. Sin la posibilidad de presentarse a reelección, el país se enfrenta a unas elecciones verdaderamente inciertas, donde todo puede pasar.
Estas son las undécimas elecciones presidenciales desde la Revolución de los Claveles de 1974, pero presentan características sin precedentes: nunca antes un candidato ajeno a los dos grandes partidos tradicionales había estado tan cerca de alcanzar la presidencia.
El rol del presidente de la República
Si bien el presidente tiene un rol principalmente ceremonial, cuenta con una importante influencia política. Entre sus múltiples competencias se encuentra la capacidad para nombrar al primer ministro y para disolver la Asamblea de la República, así como para vetar leyes.
El año pasado volvió a convocar elecciones anticipadas después de que el actual primer ministro, Luis Montenegro, perdiera una moción de confianza por un escándalo relacionado con una empresa familiar.
De hecho, el propio Rebelo de Sousa, en tan solo su segundo mandato, ha disuelto el parlamento tres veces, convocando elecciones legislativas anticipadas. En 2021, adelantó las elecciones tras la incapacidad del primer ministro socialista António Costa para sacar adelante unos presupuestos. Dos años más tarde volvió a adelantar los comicios tras la dimisión del propio Costa, al estar siendo investigado por corrupción. Finalmente, el año pasado volvió a convocar elecciones anticipadas después de que el actual primer ministro, Luis Montenegro, perdiera una moción de confianza por un escándalo relacionado con una empresa familiar.
Igualmente, el presidente ha empleado con bastante frecuencia el veto presidencial. Este lo empleó sobre todo durante su etapa de cohabitación con António Costa. No obstante, destacó recientemente el veto de la ley de nacionalidad acordado entre el PSD, partido que el propio Rebelo de Sousa llegó a presidir, y el partido de derecha radical Chega.
Los candidatos para suceder a Rebelo de Sousa
Hay un total de once candidatos que cumplen los requisitos para ser elegibles. Si ninguno de ellos consigue superar el 50 % de los votos, se celebraría el 8 de febrero una segunda vuelta. Estaríamos ante un evento histórico, pues desde 1986 no ha habido necesidad de organizar una. De todos los candidatos, hasta cinco cuentan con posibilidades de pasar al balotaje.
Henrique Gouveia e Melo – El outsider militar
Este almirante retirado se convirtió en una figura de renombre nacional durante la pandemia, al dirigir con eficacia la campaña de vacunación. Se presenta como independiente, aunque cuenta con el apoyo de figuras cercanas al oficialismo. Su principal atractivo es su desvinculación de los partidos tradicionales, aunque esto también se ha convertido en su talón de Aquiles conforme ha tenido que posicionarse políticamente.
Se define entre el socialismo y la socialdemocracia, defiende la democracia liberal y aboga por una economía de mercado libre.
Se define entre el socialismo y la socialdemocracia, defiende la democracia liberal y aboga por una economía de mercado libre, con intervención estatal solo cuando sea necesario para garantizar cohesión social.
André Ventura – El líder de la derecha radical
Líder del partido de derecha radical Chega, Ventura representa el fenómeno político más exitoso y disruptivo de la democracia portuguesa: en seis años ha roto el bipartidismo y ha convertido a su partido en la segunda fuerza parlamentaria, superando a los socialistas. Su discurso combina el ideario internacional de la derecha radical con fobias locales: evoca a Salazar, ataca «el régimen de abril», propone una cuarta república y arremete contra los inmigrantes y la comunidad gitana.
Aunque tiene opciones de pasar a segunda vuelta, las encuestas indican que perdería contra cualquier rival en esa situación.
Aunque tiene opciones de pasar a segunda vuelta, las encuestas indican que perdería contra cualquier rival en esa situación. No obstante, su candidatura es más simbólica que práctica: busca consolidar su imagen institucional de cara a las próximas elecciones legislativas.
António José Seguro – La esperanza de la izquierda
Seguro regresa a la política tras una década alejado de la primera línea. Formó parte del núcleo duro de António Guterres, participó en sus dos gobiernos, fue eurodiputado, líder parlamentario y secretario general del PS durante los años de la troika. Sin embargo, António Costa le arrebató el liderazgo del partido en 2014 . Aunque cuenta con el apoyo del PS, insiste en calificarse como «suprapartidista».
Su candidatura, inicialmente desestimada, ha ganado tracción en las últimas semanas. Se presenta como el único aspirante de izquierda con posibilidades reales de llegar al Palácio de Belém. En la campaña ha priorizado la sanidad como bandera electoral, consciente de que es el problema que más preocupa a los portugueses.
Luís Marques Mendes – El candidato moderado
Este veterano político conservador de 68 años cuenta con una larga trayectoria: participó en tres gobiernos de Aníbal Cavaco Silva, fue ministro con José Manuel Durão Barroso, lideró el grupo parlamentario del Partido Social Demócrata y presidió el partido entre 2005 y 2007. Tras abandonar la política activa, se convirtió en un rostro familiar gracias a sus quince años como comentarista televisivo.
Se presenta como el candidato de la estabilidad, prometiendo no disolver el Parlamento con tanta frecuencia como Rebelo de Sousa. Sin embargo, le perjudica su cercanía al Gobierno: el primer ministro Luís Montenegro le ha apoyado abiertamente, alimentando acusaciones de falta de independencia. Su pasado como abogado en consejos de administración empresariales tampoco ayuda.
João Cotrim de Figueiredo – La sorpresa liberal
La gran sorpresa de la campaña ha sido João Cotrim de Figueiredo, el eurodiputado liberal que ha irrumpido en la carrera alterando todos los pronósticos. Hace apenas unas semanas carecía de opciones reales de pasar a segunda vuelta, pero su crecimiento reciente en las encuestas lo coloca como una alternativa real. Su ascenso coincide con el desinflamiento de los dos nombres que lideraron las encuestas durante meses: Marques Mendes y Gouveia e Melo.
Cuenta con el apoyo explícito de Iniciativa Liberal, un partido en ascenso, y representa una renovación del espacio político de centro-derecha, pero sin la carga histórica de los partidos tradicionales ni el radicalismo de Ventura. Durante la campaña se le ha visto participar activamente en actos de calle, megáfono en mano, mostrando un estilo directo y cercano.
¿Qué dicen las encuestas?
De momento, todo apunta a que habrá una segunda vuelta. Con cinco candidatos en empate técnico (todos rondan entre un 16 y un 21 %) y un 16 % de indecisos, es improbable que alguien alcance el 50 % necesario para ganar en primera vuelta.
La campaña electoral está provocando cambios constantes en las tendencias de voto, con el crecimiento destacado de Cotrim de Figueiredo y el resurgimiento de Seguro, alterando un panorama que parecía más o menos definido hace apenas unas semanas. Tanto uno como otro carecían de opciones de pasar a la segunda vuelta en los pronósticos iniciales, pero en los últimos días han desinflado a los dos nombres que lideraron las encuestas durante meses.
Solo una vez en la historia democrática portuguesa hubo segunda vuelta presidencial: en 1986, cuando el socialista Mário Soares venció al conservador Diogo Freitas do Amaral.
De celebrarse, la segunda vuelta está programada para el 8 de febrero. Solo una vez en la historia democrática portuguesa hubo segunda vuelta presidencial: en 1986, cuando el socialista Mário Soares venció al conservador Diogo Freitas do Amaral. Cuarenta años después, el país podría enfrentarse de nuevo a esa situación, pero en un contexto radicalmente distinto.
En conclusión, Portugal afronta, medio siglo después de tumbar la dictadura, su cita electoral más imprevisible e importante. El resultado determinará no solo quién ocupará el Palácio de Belém, sino qué tipo de país quieren ser los portugueses en las próximas décadas.
