Tras el éxito en las elecciones europeas, Alvise decidió no presentarse en Extremadura. Sin embargo, sí formará parte de los comicios aragoneses.

Las próximas elecciones de Aragón, además de continuar el ciclo electoral comenzado en Extremadura, nos traen un componente inesperado: Alvise Pérez y su partido Se Acabó La Fiesta (SALF). De hecho, teniendo en cuenta el éxito logrado en las elecciones europeas de 2024, donde consiguió 800.000 votos y tres escaños, era de extrañar que se hubiese saltado la cita extremeña.
Por tanto, ¿por qué se presenta en Aragón y no lo hizo en Extremadura? ¿Quién es el candidato/a que se presenta por su partido? ¿Qué perspectivas de éxito tiene?
Candidatura a Aragón
Lo primero de todo es presentar a la encargada de conseguir representación por SALF: Cristina Falcón. Triple titulada en Derecho, Magisterio de Inglés y Magisterio de Educación Infantil, ocupa actualmente la posición de directora del CEIP Miguel Artazo en Utebo (Zaragoza). Asimismo, la acompañan Jorge Luis Falcó Boudet por Huesca, profesor de la Universidad de Zaragoza en el departamento de Ingeniería Electrónica y Comunicaciones; y Carlos Aranda Anquela, exárbitro de Tercera División.
Como se puede ver, todos ellos comparten un rasgo esencial en la retórica de SALF: outsiders. Así se conoce a aquellas figuras que entran en la arena política sin pertenecer al sistema político. En este caso, la legitimidad de la candidata principal, Cristina Falcón, no viene dada por una carrera política llena de cargos, sino por su trayectoria profesional. Por esa misma razón, pueden usar su característico discurso populista, presentándose como la única solución a «la partitocracia corrupta que nos gobierna». Con todo ello, SALF presenta su lema de campaña: «Ellos, parásitos, o nosotros, trabajadores».
Su programa electoral, o, como ellos lo llaman, «Contrato electoral», reúne propuestas basadas en el «sentido común». Si bien este es bastante amplio, podemos destacar algunas de sus medidas. Empezando por la «Revolución fiscal», para la que proponen un 0 % de IRPF para los salarios inferiores a 35.000 € al año. Para la vivienda, desalojo en 24 horas en caso de okupación ilegal. Además, abogan por el cierre inmediato de los «chiringuitos», el corte de subvenciones a partidos y la eliminación de asesores políticos. Finalmente, en seguridad e inmigración, deportaciones y prioridad a nacionales en ayudas sociales.
¿Por qué aquí sí?
Teniendo en cuenta el antecedente de Extremadura, todo apuntaba a que Alvise pretendía saltarse el ciclo electoral autonómico y presentarse en la gran cita de las próximas elecciones generales. No obstante, aunque la presentación a las elecciones en Aragón pudiera parecer una sorpresa, existen tres motivos que nos ayudan a comprender por qué tiene sentido su decisión.
Aragón es una oportunidad para partidos pequeños, aquellos que todavía están construyendo su base electoral
El primero de ellos es el historial y sistema electoral en la región. El sistema electoral aragonés establece una barrera de entrada particularmente baja, del 3 % por provincia (comparado al común 5 % de otras comunidades autónomas como la propia Extremadura). Por tanto, Aragón es una oportunidad para partidos pequeños, aquellos que todavía están construyendo su base electoral.
La segunda razón está estrechamente ligada a la primera. Si bien hemos establecido que Aragón es el mejor escenario para lograr representación, ¿para qué la quiere SALF? Si tenemos en cuenta lo discutido en la sección anterior, ¿una formación de outsiders quiere formar parte del sistema al que aborrece? Pues aunque parezca una contradicción en sí misma, la profesionalización de la marca política requiere de una cimentación legal y económica para la que el registro como partido político y una mayor implantación territorial son cruciales. Por hacer una comparativa, Aliança Catalana está disfrutando de un impulso electoral gracias a su presencia institucional en el Parlament.
Por último, una vez analizados los factores internos, hay que mirar hacia fuera. En Extremadura hemos sido testigos del batacazo del PSOE y, especialmente, del subidón de Vox. Y es que mientras que Alvise ha estado retirado por Bruselas, la desafección política producida por la DANA y los escándalos de corrupción del PSOE ha sido capitalizada por Vox, partido que amenaza con romper la barrera del 20 % en intención de voto. Por ende, ante la previsión de una convocatoria electoral en los próximos dos años, SALF necesita volver a situarse en el mapa político español para no quedar sentenciado al olvido.
El factor Alvise
Ahora bien, aunque Cristina Falcón encarne los valores e imagen del partido, el principal tirón electoral viene dado por su líder: Alvise Pérez. Con más de dos millones de seguidores en sus redes sociales, su éxito se basa en publicaciones donde critica la situación del país y la gestión de sus gobernantes. Con un perfil polémico para los medios tradicionales, siempre ha llevado la bandera de «censurado por el sistema». Es a partir de ahí donde, creando una cámara de eco propia, consigue activar los sentimientos de hartazgo, desafección y odio al sistema que luego traduce en votos.
El grueso de sus votantes provinieron de un trasvase de votos desde Vox, nuevos votantes jóvenes y abstencionistas
Si atendemos a la sociométrica de las elecciones de 2024, el grueso de sus votantes provinieron de un trasvase de votos desde Vox, nuevos votantes jóvenes y abstencionistas. Por ejemplo, si agrupamos por edad, SALF superó en intención de voto a partidos como Podemos y Sumar en la franja de 18 a 44 años, mientras que a partir de los 55 años su poder es insignificante. Sin embargo, este patrón presenta un problema principal: compite directamente con Vox. Por ende, en estas próximas elecciones aragonesas, existen dudas serias sobre cómo de efectiva será la estrategia de Alvise frente a la tendencia alcista de la formación liderada por Santiago Abascal.
Asimismo, no podemos obviar el elefante en la habitación: la figura de Alvise se ha desgastado. Si bien en los días previos a las elecciones europeas se respiraba un ambiente de ilusión alrededor de su figura, en este momento se siente un clima de dudas. Todo ello viene dado por el paso que está teniendo en Bruselas. Quien reconociese que buscaba el aforamiento de eurodiputado para protegerse de la revelación de secretos e información, ha resultado hacer uso de él para defenderse de acusaciones de financiación ilegal y acoso.
En la actualidad, el sevillano enfrenta cuatro causas abiertas: financiación irregular y delitos electorales, difusión de una PCR falsa de Salvador Illa, acoso a la fiscal de delitos de odio en Valencia y acoso a los dos eurodiputados que consiguieron escaño en su formación y rompieron con él hace medio año.
¿Qué le espera a Alvise?
Como se ha explicado a lo largo del artículo, los comicios aragoneses son el escenario perfecto para que la formación de Alvise consiga un escaño debido al precedente de las elecciones europeas en la región (con un porcentaje que, si lo repitiera el 8-F, le permitiría pelear por el escaño). Además, la candidatura sigue una lógica comunicacional clara: situarse en el mapa de cara a las próximas elecciones generales. Sin embargo, su perfil de votante es muy parecido al de Vox, lo que obliga a SALF a competir con un rival que se encuentra en su mejor momento histórico.
Por todo ello, las elecciones de Aragón suponen la batalla electoral más importante que librará Alvise, existiendo solo dos posibles finales: puerta grande o enfermería. Conseguir un escaño supondría un impulso electoral enorme y una demostración del poder de masas de su líder, quien aupado por esta victoria, lucharía luego por representación en Castilla y León y Andalucía. Por el otro lado, y como anticipan los sondeos de inicio de campaña, una derrota electoral sería un comienzo de ciclo electoral desilusionante, lo que podría llevar a la muerte del proyecto político que encabeza.
