Son muchos los partidos que pelean en estas elecciones aragonesas, pero dos muy pequeños son los que realmente importan: el PAR y Aragón-Teruel Existe.

Las similitudes entre las elecciones extremeñas y aragonesas son múltiples. Si hacemos caso a las encuestas, todo apunta a que Jorge Azcón (PP) prácticamente no mejorará sus resultados y seguirá dependiendo de Vox, quien sí se verá fortalecido.
Sin embargo, y a diferencia de María Guardiola en Extremadura, Azcón adelantó los comicios teniendo en cuenta un escenario ilusionante: el tablero aragonés está mucho más fragmentado y cabía la posibilidad de que el Partido Popular pudiera sumar mayoría con alguno de los partidos regionalistas, desvinculándose así de Vox. Hablamos, por supuesto, de Aragón Existe (AE) y el Partido Aragonés (PAR).
Los clavillos del abanico
Esta comunidad autónoma, junto a Navarra y País Vasco, son las únicas en las que ningún partido ha disfrutado de mayoría absoluta y, por tanto, la libertad de gobernar en solitario. En el caso aragonés, esto llevó al PAR a convertirse en el «partido bisagra» o el «clavillo del abanico» por excelencia. Aunque ha logrado presidir el Gobierno de Aragón hasta en dos ocasiones (1987-1991 y 1991-1993), es históricamente conocido por ser socio de coalición tanto del PP como del PSOE.
De hecho, durante la última legislatura de Javier Lambán llegó a formar parte de una coalición no solo con el PSOE, sino también con Podemos y Chunta Aragonesa (CHA). En 2023 también trabajó como apoyo externo del PP y Vox.
Al igual que el PAR, Aragón Existe también puede mirar tanto a izquierda como a derecha
Recientemente, este rol también lo ha asumido Aragón Existe. Con Tomás Guitarte a la cabeza, el partido fue uno de los apoyos de Pedro Sánchez a nivel nacional durante su anterior mandato. En el tablero autonómico, Aragón Existe también ha servido de apoyo a PP y Vox en 2024, cuando apoyó los únicos presupuestos que estos llevaron a cabo. Otros acuerdos, como el alcanzado para la formación de la Diputación de Teruel, han dejado claro que, al igual que el PAR, Aragón Existe también puede mirar tanto a izquierda como a derecha.
De hecho, la raíz ideológica de estos partidos (si son de derechas o de izquierdas) es siempre motivo de cierta disputa y, sobre todo, de enfado. Por supuesto, esto último cuando el partido hace de bisagra con quien no les gusta. El PAR ha sido tradicionalmente enmarcado como un partido de centroderecha (además, en comparación ideológica con CHA), pero no le ha limitado a la hora de acercarse al PSOE.
Con Aragón Existe hay más dudas, especialmente por ser mucho más joven. El hecho de que el partido creciera principalmente a costa de los socialistas y su pronto apoyo a Pedro Sánchez lo han colocado (o empujado) comúnmente al centroizquierda. Sin embargo, lo que es innegable es que ambos partidos nacen y viven poniendo el regionalismo en el centro, lo que les da mayor cadera para, según el resultado electoral, exigir concesiones a cualquiera de los partidos tradicionales.
Por todo ello, ambos son potenciales candidatos para, si las elecciones le sonríen a Azcón, llegar a un acuerdo con los populares y desvincular a estos de Vox. Sin embargo, la que era una pequeña posibilidad en diciembre ha pasado a ser minúscula en enero.
Cómo llegan los regionalistas
A la hora de abordar la verosimilitud de este escenario es necesario tener en cuenta que las encuestas y predicciones para el caso aragonés deben tomarse con mayor cautela. Son muchos los pequeños partidos que se presentan a estas elecciones y la barrera electoral es especialmente baja. Todo esto lleva a un tablero más abierto que en otros comicios, con unas horquillas (predicción de escaños razonable) más amplias y con muchos escaños que pueden bailar de un lado al otro. Sin embargo, incluso en este caso de mayor incertidumbre, la mayoría de encuestas dibujan un patrón similar: tanto el PAR como Aragón Existe caerán en votos.
La formación siempre ha estado presente en las Cortes de Aragón, aunque desde 2007 sufre un sangrado lento pero constante
El caso del PAR es especialmente preocupante. El partido que llegó a obtener diecinueve escaños y el 28 % de los votos está al borde de la desaparición. La formación siempre ha estado presente en las Cortes de Aragón, aunque desde 2007 sufre un sangrado lento pero constante. Los aragonesistas llevan años pasando de crisis interna en crisis interna, llegando incluso a experimentar múltiples escisiones o la huida de parte de sus cuadros a Ciudadanos y el PP. A los problemas de índole orgánico se les suman problemas económicos y judiciales, lo que por supuesto no ha ayudado.
En 2023, el partido obtuvo únicamente un escaño, el peor resultado de su historia. Para estos comicios, el pronóstico más repetido es que un partido de tal relevancia como el PAR se quedaría a cero. Más allá de los problemas anteriores, es necesario tener en cuenta otra desventaja a la que se enfrentan los partidos regionalistas este 8-F: la desvinculación de los comicios municipales.
En Aragón, la votación autonómica y local siempre han coincidido, lo que beneficiaba a partidos como el PAR. Esto se debe a que es una formación con raíces municipales y una buena implantación territorial. Así, se daba el caso de que un ciudadano que decidiera votar a un amigo o conocido para la alcaldía (fueran cuales fueran las siglas), repitiera partido para las autonómicas de ese año.
Por lo tanto, todo apunta a que el PAR no aparecerá en la calculadora de Jorge Azcón, quien vería sus opciones limitadas a Aragón Existe y, para su desgracia, Vox. La formación que nació en Teruel parte de una situación más amigable. El partido consiguió en 2023 hasta tres escaños en la provincia y, para estas elecciones, su plan es tratar de rascar en Zaragoza o incluso Huesca (por lo que oficialmente es la coalición Aragón-Teruel Existe).
El partido se abre a un acuerdo con el PP, aunque probablemente es un socio menos amistoso de lo que sería el PAR. Si bien ambos partidos regionalistas demandan una mejora de los servicios públicos en Aragón, el acento de AE es más progresista que el del PAR. Además, aunque ambas formaciones también coinciden en su escepticismo hacia Vox, de nuevo los turolenses son todavía más duros.
Por si fuera poco, y a pesar de esa ambición de instalarse en todo el territorio aragonés, los de AE tampoco cuentan con un buen pronóstico. Si bien reiteramos la cautela con la que han de leerse los sondeos, las encuestas marcan que los de Tomás Guitarte caerían a los dos escaños, lo que dificulta todavía más la situación de Azcón.
Quedándose el PP a cuatro de la mayoría absoluta, necesitaría además que tanto Aragón Existe (tres) como el PAR (uno) mantuvieran sus resultados
Como vemos, las posibilidades son cada vez más reducidas. Con este escenario, el PP únicamente podría contar con un Aragón Existe venido a menos. En las Cortes de Aragón la mayoría se coloca en los 34 escaños y, visto lo visto, el PP no será capaz de compensar las pérdidas de sus potenciales socios regionalistas.
Los últimos datos apuntan a que Azcón subiría unos cinco puntos de media, lo que le llevaría en la mejor de las situaciones a los 30 escaños. Quedándose a cuatro de la mayoría absoluta, necesitaría además que tanto Aragón Existe (tres) como el PAR (uno) mantuvieran sus resultados, lo que no indica ninguna encuesta.
¿Espacio para la sorpresa?
En definitiva, a pesar de que hace unas semanas Azcón tenía ante sí una difícil pero posible solución a su dependencia de Vox, parece que esta no va a ocurrir. Sin duda, las encuestas deben tomarse con cautela. En el caso del PAR las encuestas han subrepresentado históricamente al partido, por lo que puede haber una sorpresa (especialmente en Teruel, donde el resultado dependerá de menos votos).
Sin embargo, salvo esta sorpresa, la dinámica será muy similar a la de Extremadura, con una victoria agridulce para los populares. Vencerán y lo harán en mejor situación que en 2023 (todavía más por la previsible caída del PSOE con Pilar Alegría), pero su ascenso será pequeño. Además, en claro contraste con Vox, quien sí espera un gran impulso.
