Pese a haber logrado formar una coalición en Extremadura, la izquierda alternativa se presenta en Aragón dividida en hasta tres candidaturas.

Si algo llama la atención de las próximas elecciones en Aragón es la incapacidad crónica de la izquierda a la izquierda del PSOE para formar una coalición. Mientras en Extremadura Podemos, Izquierda Unida y Alianza Verde lograron conformar una coalición exitosa que obtuvo siete escaños, en Aragón la historia es radicalmente diferente. El próximo domingo, los votantes se encontrarán con al menos tres papeletas distintas de grupos de izquierdas: Chunta Aragonesista (CHA), Izquierda Unida-Movimiento Sumar y Podemos-Alianza Verde.

Esta fragmentación no es nueva. En Aragón, nunca ha habido alianza de la izquierda alternativa. De hecho, la comunidad es la única, junto con Asturias, donde Podemos e IU nunca han sabido entenderse en unas elecciones autonómicas.

Una fractura con cuarenta años de historia

Las raíces de esta división se hunden en 1986, con el referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN. Mientras que en el resto del país la izquierda alternativa se organizaba en torno a Izquierda Unida (con el PCE como columna vertebral), en Aragón surgió una formación diferente. Chunta Aragonesista nació priorizando las problemáticas territoriales y con un marcado carácter regional, en contraposición a una IU que mantenía un discurso más tradicionalmente de clase.

Durante más de dos décadas, CHA compitió con IU por el mismo electorado, elevando asuntos como el trasvase o la defensa de la lengua propia como elementos diferenciadores. Esta competencia no impidió que en ocasiones sumaran fuerzas significativas: en 2011, CHA obtuvo cuatro escaños e IU otros cuatro, representando juntas un espacio político consolidado.

El terremoto llegó en 2015 con la irrupción de Podemos. Con Pablo Echenique como primer secretario general autonómico, el partido morado entró en las Cortes con catorce diputados y el 20,51 % del voto, arrasando el espacio que habían ocupado las formaciones tradicionales. CHA se quedó con dos escaños e IU con solo uno. 

En 2019, el acuerdo con el socialista Javier Lambán propició un Gobierno a cuatro en el que entraron Podemos y CHA, pero no Izquierda Unida. Para entonces, Podemos había bajado a cinco diputados y Chunta tenía tres. En 2023, esta formación se mantuvo, pero el partido fundado por Pablo Iglesias acusó la crisis de su espacio en todo el territorio y se quedó con un único diputado, mismo número que IU.

Si en 2015 las tres organizaciones sumaban casi el 30 % del voto, en 2023 alcanzaron apenas el 12,2 %. Un porcentaje que, paradójicamente, habría sido suficiente para superar a Vox (11,2 %) de haber ido juntas. En 2023, las tres candidaturas obtuvieron 82.000 votos combinados, mientras que Vox exprimió sus 72.000 papeletas para conseguir siete escaños, dos más que todas las izquierdas juntas.

Las particularidades del sistema aragonés

Vistos estos resultados, puede surgir la duda de por qué estos partidos no han decidido unirse. Un buen motivo de ello es que la división no se castiga tanto como en otros territorios, gracias a las particularidades del sistema electoral aragonés. La concentración del 73 % de la población en torno a Zaragoza y el umbral del 3 % (en Extremadura, así como en varias otras comunidades, es del 5 %) para entrar en las Cortes hacen que sea relativamente barato obtener escaño por esa provincia. Sin embargo, esta fragmentación resta fuerza política y capacidad de negociación.

El ejemplo más claro de los costes de la división se vio en las municipales de Huesca, donde cuatro candidaturas a la izquierda del PSOE se quedaron sin representación, sumando entre todas el 18 % del voto. Votos que, unidos, habrían permitido una presencia significativa en el consistorio.

El fracaso de las negociaciones de diciembre

Los intentos más recientes de acuerdo naufragaron en las últimas semanas de 2025. Según IU, existió un principio de acuerdo con Podemos que finalmente se frustró por la intervención de la dirección nacional del partido morado. La organización de Izquierda Unida habló de vetos impuestos desde Madrid, mientras que Podemos argumentó que su propuesta de replicar el modelo extremeño no fue aceptada por el resto de formaciones.

La debilidad organizativa de Podemos en Aragón complicó las negociaciones. El partido lleva dos años con una gestora y la actual dirección, encabezada por Ricard Mitjana, carece del peso político de líderes territoriales consolidados, como Irene de Miguel en Extremadura. Más allá del veto a Movimiento Sumar, el principal escollo fue determinar quién encabezaría una hipotética candidatura unitaria.

Desde CHA se defendió que la imposibilidad de sentarse todos los partidos a negociar conjuntamente hizo inviable el acuerdo. Por su parte, IU reprocha a Chunta haber condicionado cualquier unidad a que se produjera bajo sus propias siglas, una acusación que la formación aragonesista no ha desmentido explícitamente.

El resultado es que el votante de la izquierda del PSOE tendrá que decidir el próximo domingo entre tres candidaturas distintas.

Debate electoral con la participación de las diversas candidaturas de izquierdas. RTVE.

Tres candidaturas, tres estrategias

Uno de los resultados para estas formaciones es su escasa visibilidad. Según las encuestas, apenas el 31,1 % de los aragoneses conoce a Jorge Pueyo, el candidato más reconocido de los tres debido a su estancia en el Congreso. La situación es aún más difícil para Marta Abengochea y María Goikoetxea: solo el 12,9 % y el 13,3 % de la población sabe quiénes son. Incluso entre su propio electorado potencial, el reconocimiento no supera el 42 % en el caso de Abengochea y el 36 % en el de Goikoetxea. Veamos quiénes son:

Jorge Pueyo – Chunta Aragonesista (CHA)

Abogado de 30 años nacido en Fonz (Huesca), Pueyo se hizo conocido como divulgador del aragonés a través de YouTube y como presentador en la televisión autonómica. Su salto a la política nacional llegó en 2023 al lograr ser diputado en el Congreso por Sumar, donde tuvo un papel muy centrado en su territorio y, entre otras cuestiones, defendió el aragonés como lengua.

Ahora regresa a la comunidad como candidato de CHA, con Isabel Lasobras como número dos. Su discurso combina la defensa del territorio y las lenguas propias con un programa centrado en servicios públicos y vivienda. Su objetivo es «acabar con las políticas privatizadoras» de Azcón, movilizando al electorado de izquierdas y aragonesista.

Las encuestas le situaban originalmente entre tres y cinco diputados, pero parece que podría mejorar estas previsiones. Gracias a una buena campaña y una destacada participación en el debate, Pueyo podría contar con el espaldarazo de nuevos votantes y desencantados con los socialistas.  

Marta Abengochea – Izquierda Unida-Movimiento Sumar

Funcionaria del Ayuntamiento de Zaragoza de 49 años, Abengochea fue concejala y teniente de alcalde en Zuera durante ocho años. Nueva coordinadora general de IU en Aragón, representa la apuesta por una izquierda tradicional centrada en la clase trabajadora.

Como es lógico, es la primera vez que IU y Movimiento Sumar van juntos en Aragón, aunque la formación de Yolanda Díaz apenas tiene presencia real en la región. Su programa prioriza servicios públicos, vivienda, sanidad y educación, con especial atención al feminismo. El objetivo es mantener el diputado de 2023, aunque las encuestas (que han de interpretarse con cautela) le dan entre uno y tres escaños. El reto, por tanto, es frenar una caída de votos que comenzó en 2011.

María Goikoetxea – Podemos-Alianza Verde

Exdirectora del Instituto Aragonés de la Mujer (2019-2023), Goikoetxea fue una de las caras más visibles de Podemos durante el gobierno cuatripartito, impulsando el Plan Corresponsables. Tras anunciar su retirada de la política en 2023, regresa como candidata en un proceso que generó polémica por la imposición desde Madrid.

Su programa se centra en servicios públicos, acceso a la vivienda y control de precios del alquiler. Podemos va en coalición con Alianza Verde pero sin acuerdo con otras fuerzas. Su reto es el más difícil: mantener el escaño cuando las encuestas sitúan al partido en el umbral de entrada, con riesgo real de quedar sin representación por primera vez desde su nacimiento.

Un futuro incierto

Las previsiones electorales no son halagüeñas para ninguna de las tres formaciones. Según los promedios de encuestas, CHA obtendría entre tres y cuatro escaños, IU-Sumar entre uno y tres, y Podemos lucha por mantener su único diputado. Agregadas, estas tres candidaturas no superarían los ocho escaños, frente a los doce que obtendría Vox.

La aritmética parlamentaria tampoco ofrece esperanzas de una alternativa de izquierdas. Con el PSOE cayendo de veintitrés a dieciocho escaños según las encuestas, el bloque de las izquierdas y los regionalistas quedaría a varios diputados de una mayoría viable. Mientras tanto, Jorge Azcón (PP) con veintinueve escaños necesitaría de una alianza con un Vox reforzado (doce) para conservar el Gobierno.

El 8 de febrero sabremos si los votantes premian o castigan esta fragmentación. Lo que está claro es que, sea cual sea el resultado, la división continuará restando fuerza a un espacio político que, unido, podría aspirar a tener un mayor peso en la política aragonesa.

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por Iván Sánchez Marañón

Graduado en Filosofía, Política y Economía. Actualmente, cursando un Máster en Ciencia Política y Comportamiento Político en la London School of Economics and Political Science. Mis principales áreas de interés son la política europea y el comportamiento electoral.

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