La provincia de Teruel, la más afectada por la despoblación en España, será sin embargo el escenario de la batalla electoral más importante en estas elecciones.

Para comprender cómo se jugarán estas elecciones, debemos abordar la distribución demográfica de Aragón. Esta comunidad autónoma se caracteriza por su macrocefalia, lo que quiere decir que la mayoría de su población está en Zaragoza. Para que nos hagamos una idea, la capital aragonesa aglutina a la mitad de la población total. Mientras que Zaragoza tiene hasta 700.000 habitantes (lo que la convierte en la cuarta ciudad más poblada de España), la segunda ciudad más habitada es Huesca, con apenas 55.000 residentes.
Sin embargo, las circunscripciones son de tipo provincial. En otras palabras, cada provincia manda un número fijo de diputados a las Cortes de Aragón. En total, la cámara está formada por 67 escaños, pero la ley electoral aragonesa (reformada por Lambán y con el aprobado de todos) marca que cada provincia debe mandar un mínimo de 14 diputados (los restantes se distribuyen por criterios poblacionales). Esto lleva a que Zaragoza envíe 35 diputados, Huesca elija 18 y Teruel apenas 14 (es decir, el mínimo).
La provincia de Zaragoza es siete veces mayor que la turolense, pero envía únicamente 2,5 veces más diputados
La consecuencia es clara: Huesca, pero especialmente Teruel, están sobrerrepresentados. La provincia de Zaragoza es siete veces mayor que la turolense, pero envía únicamente 2,5 veces más diputados. Dicho de otra forma, el voto de un turolense vale tres veces más que el de un zaragozano. Aragón se configura así como la comunidad autónoma con el desequilibrio provincial más grande de España y, por tanto, deriva en un juego electoral muy interesante.
En términos políticos, esto significa que un partido necesita muchos menos votos en Teruel que en Zaragoza. Para hacernos una idea, el escaño más «barato» en Zaragoza cuesta veinte mil votos, mientras que en Teruel son solo cinco mil. Este punto es especialmente relevante, pues en esta provincia hay dos partidos que juegan excepcionalmente bien.
En primer lugar, la coalición Aragón-Teruel Existe (AE), que nace justamente en esta provincia y que en estas elecciones ha decidido buscar alianzas y apoyo en el resto de provincias (por ello pasa a ser una coalición), pero siempre con el foco en Teruel. Por el otro lado tenemos al Partido Aragonés (PAR), quien sobrevive con un solo diputado en las Cortes gracias a Teruel y a su desequilibrio electoral.
El PP podría subir y, si AE y PAR mantenían sus escaños, Jorge Azcón llegaría a la mayoría sin depender de Vox
Curiosamente, es posible que AE y el PAR sean los partidos que marquen el resultado de las elecciones. Esto se debe a que los sondeos marcaron a finales del año pasado una pequeña posibilidad: el PP podría subir y, si AE y PAR mantenían sus escaños, Jorge Azcón llegaría a la mayoría sin depender de Vox. Sin embargo, los sondeos han ido marcando desde entonces una pauta: tanto AE como PAR perderían un escaño, lo que supondría que el primero caería a los dos diputados y la desaparición del último.
Sin embargo, como sabemos la batalla electoral en Teruel (donde ambas formaciones obtuvieron todos sus escaños en 2023) es sangrienta, pues se juega por muy pocos votos. Esto lleva a que en Teruel se juegue la partida, con dos posibles resultados: o aguantan y forman mayoría con el PP, o finalmente pierden y Azcón se vuelve totalmente dependiente de Vox.
Casualidades de la vida, los tres partidos que más se juegan en Teruel tienen como cabeza de lista a turolenses. Por un lado, está Tomás Guitarte, quien es lógico que lidere la lista en la provincia que les vio nacer. En segundo lugar está Alberto Izquierdo, otro turolense consciente de que mantener el escaño en esta provincia les salva de la desaparición.
En último lugar tenemos a Vox, que coloca a su líder, Alejandro Nolasco (nacido en Pamplona pero que ha vivido siempre en Teruel) también en esta provincia. Su liderazgo es igual de importante que los anteriores, pues su éxito en Teruel sería paralelo el fracaso y pérdida de AE y PAR, lo que a la vez es una victoria para ellos, pues significa que el PP acabaría dependiendo inevitablemente de ellos.
Además de estos tres partidos, la competición en Teruel también la jugarán lógicamente el PP y el PSOE. Curiosamente, aquí las izquierdas más allá del PSOE no tienen muchas posibilidades. La izquierda en Aragón ha ido tradicionalmente dividida debido a que la penalización es menor, pero esto así solo en Zaragoza (que manda un gran número de diputados) y por otras razones en Huesca (de tendencia progresista). De hecho, Teruel siempre ha destacado por un perfil más conservador que el resto, más allá de su demanda regionalista.
En definitiva, que Azcón pueda desvincularse de Vox dependerá de cómo acaben AE y el PAR en Teruel, la provincia en la que deberán luchar para mantener sus escaños. Todos los ojos estarán puestos aquí durante el recuento.
