El PSOE está rozando el que sería su peor resultado histórico en Aragón. Los errores no forzados de Pilar Alegría y la mala estrategia de Moncloa están dinamitando las opciones del partido en estas elecciones.

El PSOE sabía que el calendario electoral iba a debilitar al partido en mayor o menor medida. Sin embargo, una combinación de mala estrategia, poca fortuna y errores no forzados están dejando a Pilar Alegría al borde de la peor marca de los socialistas en Aragón. De hecho, es probable que en la elección de la candidata comenzó a fungirse esa estrategia desacertada.

La candidata-ministra, como lo bautizó Yago Jiménez en esta pieza, fue la respuesta de Pedro Sánchez a los problemas que el Partido Popular (PP) iba causando a los socialistas con sus distintos adelantos electorales. La apuesta desde Ferraz pasaba por dotar de músculo al PSOE en las comunidades autónomas mediante perfiles cercanos al Gobierno —o al presidente— que fuesen capaces de dar un golpe en la mesa. Al mismo tiempo, este plan pretendía romper con cualquier tipo de discrepancia con las decisiones tomadas desde Moncloa mientras se afianzaba unas candidaturas de prestigio y conocidas entre el electorado.

Los socialistas obtendrían diecisiete escaños en Aragón. Uno menos que los que logró Javier Lambán en 2015 y que, hasta ahora, ostentan el dudoso honor de ser el peor registro del PSOE en la comunidad.

Ahora, esta estrategia está a punto de mostrarse fallida, pero es preciso entender por qué. Según el último sondeo de 40dB., antes del apagón de encuestas, los socialistas obtendrían diecisiete escaños en Aragón. Uno menos que los que logró Javier Lambán en 2015 y que, hasta ahora, ostentan el dudoso honor de ser el peor registro del PSOE en la comunidad.

Mala estrategia: la apuesta de un Gobierno que se desgasta mes a mes

Es cierto que los socialistas poseen grandes argumentos macroeconómicos para defender una gestión positiva del país en la última legislatura. A pesar de todos los contratiempos que han existido y de la inexistente mayoría progresista en el Congreso. Sin embargo, estos argumentos se han mostrado insuficientes para que el partido logre revertir o paliar una tendencia a la baja en las encuestas que, en cierto modo, sí ha logrado frenar el Partido Popular.

En este caso, hablamos de un Gobierno que achaca un desgaste importante después de casi ocho años de mandato continuado. Este malestar latente se traduce en transferencias desde los socialistas: a la abstención al PP y también a Vox. Por ello, una candidata como Alegría, que ha sido de las personas más cercanas a Sánchez con su papel como portavoz del Gobierno, está canalizando el malestar con Moncloa directamente a las Cortes de Aragón. 

Parece que todo eso queda a un lado cuando se pone en la balanza que ha sido —y es— una de las personas más cercanas al presidente Sánchez.

La zaragozana no es, en sí misma, una mala candidata: los aragoneses la conocen casi tanto como al actual presidente, Jorge Azcón, y sabe defenderse ante el público. Sin embargo, parece que todo eso queda a un lado cuando se pone en la balanza que ha sido —y es— una de las personas más cercanas al presidente Sánchez. Porque, incluso él mismo, sufre un desgaste importantísimo de su figura como líder.

Poca fortuna: dos desastres que debían haberse evitado

Parece que el destino de Pilar Alegría también se ha decidido más allá de Aragón. La tragedia ferroviaria en Adamuz en la que fallecieron 46 personas está siendo un tema central en la agenda. Contando con que la comunicación del Ministerio de Transportes está siendo aceptable, lo cierto es que la ciudadanía parece no conformarse con explicaciones técnicas y buenos argumentos. Las deficiencias, como denunciaban los maquinistas y evidencia el aumento del número de incidencias, estaban ahí desde hace tiempo.

En cualquier caso, una tragedia de estas características, si bien ha ocurrido lejos de Huesca, Zaragoza y Teruel, va a profundizar en el desgaste de la marca PSOE así como del Gobierno. Y, por extensión, afecta a la propia candidatura de Alegría. También porque, entre las diversas consecuencias del accidente, está la reducción de velocidad en la línea de AVE Madrid-Zaragoza. Estas restricciones, que son de las más problemáticas, están alargando los retrasos de los viajeros con destino y salida desde Aragón en plena campaña.

En un plano diferente pero igual de politizado, el acuerdo entre Oriol Junqueras y Pedro Sánchez ha sido un lastre para la campaña socialista desde el momento en que se conoció. Aunque Azcón ha hecho un énfasis especial en el tema, tras el anuncio del nuevo modelo de financiación autonómica, todos los partidos en Aragón han volcado sobre Pilar Alegría su frustración.

En este punto, la candidata tiene poca culpa del timing: si el acuerdo hubiese sido posterior a las elecciones, hablaríamos de otro escenario. Pero no es así y el Ejecutivo ha sacado pecho por un sistema de financiación que dejaría a Aragón en desventaja presupuestaria justo cuando se están dando las elecciones de esta comunidad. De nuevo, otro golpe durísimo para las aspiraciones socialistas.

Los errores no forzados de la campaña del PSOE en Aragón

Tan cierto es que Alegría no ha tenido ninguna culpa de lo ocurrido en Adamuz ni de lo pactado entre PSOE y ERC como el hecho de que ella misma ha tenido errores claros. Quizá el más importante para su propia imagen fue el hecho de verse con Paco Salazar, quien fuera hombre de confianza de Pedro Sánchez en cuestiones electorales, una vez confirmadas las denuncias por acoso sexual. 

El contratiempo ha sido especialmente dañino para Alegría porque ella misma encarna el mensaje del feminismo socialista que hoy está tan en duda. Con Salazar, pero también con Koldo, Ábalos y toda una serie de denuncias transformadas en un #MeToo contra cargos intermedios del PSOE. Esta comida de Alegría y Salazar, revelada en exclusiva por Artículo 14, ha roto la credibilidad de la candidata en materia de igualdad y así se lo han recordado a lo largo de toda la campaña —tanto a su izquierda como a su derecha—.

En Moncloa se ha dado la voz de alarma para intentar unos últimos días de campaña intensos a fin de evitar el desastre. Parece un detalle menor, pero ahora mismo la bola de partido del PSOE está en eludir el «peor resultado de su historia en Aragón». 

A este primer traspié le han seguido otros errores. Más de marca, comunicativos y pequeños, pero que con el tiempo se han ido acumulando hasta dejar al PSOE más cerca de Vox que del PP. Tanto es así que, como desvela El Confidencial, en Moncloa se ha dado la voz de alarma para intentar unos últimos días de campaña intensos a fin de evitar el desastre. Parece un detalle menor, pero ahora mismo la bola de partido del PSOE está en eludir el «peor resultado de su historia en Aragón». 

Los últimos momentos de cualquier campaña son especialmente intensos y todo se acelera. No obstante, que desde Madrid se haya propuesto montar un call center improvisado con afiliados del partido parece indicar que la probabilidad de bajar de los dieciocho escaños es real. 

Con todo, el PSOE siempre podrá jugar la carta de la coalición PP-Vox en el caso de que, como todo parece indicar, Jorge Azcón necesite a los de Abascal para pactar. Ahí está y seguirá estando la verdadera estrategia socialista para resistir un calendario electoral que tras de este domingo llegará a su ecuador.

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por Jorge de Diego Hurtado

Politólogo, analista electoral y cinéfilo cuando me dejan. Cofundé El Tablero Político y ahora trabajo también en Agenda Pública. Antes, merodeé por Bruselas.

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