Vox llega a las elecciones aragonesas en una posición de crecimiento y tensión estratégica, buscando distanciarse del PP para reafirmarse como fuerza dominante a la derecha mientras se prepara para una negociación postelectoral compleja.

En el sonado escenario del último foro de Davos se pronunciaron muchos discursos que, sin lugar a duda, pasarán a la historia de la convención y de las relaciones internacionales. Incluso para Aragón. Es en este contexto que el primer ministro belga Bart De Wever pronunció la siguiente frase sobre las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea: «Ser un vasallo feliz es una cosa, ser un esclavo miserable otra bien diferente».

La cita de De Wever revela una verdad velada sobre las relaciones de poder, la línea entre la aceptación y la obediencia es muy fina. Algo similar parece estar sucediendo en las relaciones entre el Partido Popular y Vox tras los resultados de los diversos comicios autonómicos.

Vox creció enormemente en los comicios extremeños y está usando esa nueva fuerza para hacer sudar al PP en las negociaciones de investidura. ¿Cómo llega Vox a estas elecciones aragonesas? ¿Sucederá lo mismo?

Vox en Aragón

El candidato que presenta Vox a estos comicios es Alejandro Nolasco, con formación en Derecho, Filosofía e Historia, tiene experiencia política al haber sido portavoz municipal de Teruel y presidente provincial de Vox. A través de esta presidencia llegó a liderar la lista de Vox en Aragón en 2023 convirtiéndose en vicepresidente.

Como el resto de gobiernos de coalición PP-Vox, este también se rompió en 2024, pero el golpe de gracia le llegó en 2025 ante la imposibilidad de aprobar presupuestos. Esta salida de desvincularse del gobierno regional y presentarse como outsider ya ha sido empleada por el partido verde en Extremadura y se repite en esta ocasión.

Las propuestas en campaña son las mismas que acostumbra a abanderar la formación de Santiago Abascal: control de la inmigración, rechazo a las políticas de igualdad y al «pacto verde» y reducción de impuestos. En la campaña de Aragón hemos podido ver también referencias a temas más locales como la despoblación o la gestión del agua.

La presencia de Santiago Abascal, que tanto dio que hablar en las elecciones extremeñas, aquí se ha visto reducida, aunque han aparecido carteles en los que únicamente se mostraba su nombre y no el del candidato. Nolasco, que no es un desconocido en Aragón, ha defendido la unidad del partido a nivel nacional y autonómico como una virtud.

El gran quebradero de cabeza en unas elecciones que parecen ser de crecimiento para Vox en la comunidad es la irrupción del partido de Alvise Pérez. Ya hablamos extensamente sobre esta nueva candidatura, pero lo que está claro es que, si bien su impacto en escaños no es muy grande, sí tiene una influencia simbólica en la caracterización de Vox como antisistema para sus votantes más descontentos.

La mañana siguiente

Las encuestas parecen ser unánimes en que el crecimiento de Vox está asegurado. Con ese aumento de escaños vendrá, como ya vimos en Extremadura (y previsiblemente continuaremos viendo en este cargado año electoral), con nuevas exigencias a la hora de formar un gobierno de coalición.

Aún está por ver cuál será la fórmula elegida, pero lo que sí sabemos es que la sintonía entre PP y Vox, si bien no es tan buena como la existente en Valencia, no alcanza los niveles negativos de la que hay en Extremadura. A pesar de esto, las discrepancias públicas entre Azcón y Nolasco durante la campaña y en la etapa de gobierno pueden complicar las cosas.

Vox aún debe demostrar fuerza y distanciarse del PP para los votantes de derechas por lo que una negociación fácil no es muy probable. Además, los partidos minoritarios han anunciado que buscarán evitar la entrada de la formación verde en cargos de gobierno. Este sería otro escenario que perjudicaría a Vox, a diferencia de únicamente una mayoría absoluta del PP como en otras elecciones autonómicas.

La estrategia de Vox parece clara: referirse al Partido Popular como un rival a batir y buscar su obediencia que demuestre a sus votantes quién es la «derechita cobarde» en un momento de crecimiento generalizado y aparición de otras alternativas en el espacio. Está por ver como navega el PP las aguas que separan al esclavo del vasallo.

Autor

Hola 👋
¿Otra partida?

Únete para no perderte ninguno de los movimientos del juego.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.

por Alejandro Hernández

Filólogo y (casi) jurista. Yo he venido aquí a hablar de política (especialmente la de Estados Unidos) y tomar café (especialmente el de fuera de Estados Unidos).

Deja una respuesta