Extremadura abre el próximo 21 de diciembre un nuevo ciclo electoral con unas elecciones autonómicas anticipadas que se leerán en clave nacional. El adelanto de María Guardiola, tras el bloqueo presupuestario, convierte esta cita en un primer test del pulso entre los grandes partidos y en un anticipo de las dinámicas nacionales.

Extremadura acude a las urnas el próximo 21 de diciembre de forma anticipada, inaugurando un nuevo ciclo electoral en España. La presidenta de la Junta, María Guardiola, decidió adelantar la convocatoria después de que el bloqueo conjunto del PSOE y Vox hiciera imposible aprobar los presupuestos autonómicos de 2026, cuando aún restaba más de un año de legislatura.
En las elecciones autonómicas de 2023, PP y PSOE empataron a 28 escaños en una Asamblea de 65 diputados, aunque los socialistas fueron la fuerza más votada. Vox obtuvo cinco escaños y Unidas por Extremadura cuatro, dejando a la izquierda a un solo diputado de la mayoría absoluta. Guardiola fue investida presidenta gracias al apoyo de Vox, pese a haberse comprometido públicamente a no aceptar sus votos. Aquella coalición duró apenas unos meses: en julio de 2024, Vox rompió los gobiernos autonómicos siguiendo instrucciones de la dirección nacional. Desde entonces, el Ejecutivo popular ha gobernado en minoría, una situación que desembocó finalmente en este adelanto electoral.
¿Quiénes son los candidatos en Extremadura?
María Guardiola (PP): la presidenta que busca liberarse de Vox
Nacida en Cáceres en 1978, María Guardiola se convirtió en 2023 en la primera mujer en presidir la Junta de Extremadura. Su mandato ha estado marcado por la fragilidad parlamentaria y por una relación tensa con Vox, tanto durante la breve etapa de coalición como tras la ruptura. El adelanto electoral responde al fracaso de su estrategia de gobernar en minoría y a la necesidad de recomponer una mayoría estable.
La presidenta popular se presenta con un objetivo claro: alcanzar la mayoría absoluta de 33 escaños para liberarse de la dependencia de Vox, aunque en su entorno asumen que la meta más realista pasa por obtener más representación que toda la izquierda en su conjunto.
Su campaña gira en torno a las infraestructuras, la mejora de salarios públicos y pensiones, y la defensa de la continuidad de la central nuclear de Almaraz, que considera clave para la economía regional. El promedio de encuestas sitúa al PP como primera fuerza, con alrededor del 41-42 % de los votos, lo que se traduciría en 29 escaños, aún lejos de la mayoría absoluta.
Miguel Ángel Gallardo (PSOE): el candidato procesado
Miguel Ángel Gallardo se presenta por primera vez a la presidencia de la Junta tras suceder a Guillermo Fernández Vara como secretario general del PSOE extremeño. Alcalde de Villanueva de la Serena durante más de 20 años y presidente de la Diputación de Badajoz durante una década, Gallardo llega a estas elecciones con una pesada losa: es el primer candidato a presidir una comunidad autónoma que lo hace procesado por prevaricación administrativa y tráfico de influencias, en relación con la contratación de David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno. El juicio está previsto para febrero de 2026.
Las encuestas sitúan al PSOE como segunda fuerza, con porcentajes en torno al 34 % de los votos, lo que le daría unos 24 escaños y supondría una pérdida de cuatro diputados respecto a 2023
Gallardo se presenta como el candidato de la continuidad de Vara y promete un modelo basado en los servicios públicos y la cohesión territorial. También ha defendido la prolongación de Almaraz, aunque con matices. Las encuestas sitúan al PSOE como segunda fuerza, con porcentajes en torno al 34 % de los votos, lo que le daría unos 24 escaños y supondría una pérdida de cuatro diputados respecto a 2023. Este sería un nuevo suelo electoral para el PSOE extremeño, tradicionalmente la fuerza más importante de la comunidad.
Vox y Unidas por Extremadura: los terceros en discordia
Vox concurre con el objetivo de capitalizar el desgaste del PP en el gobierno y consolidarse como actor imprescindible para la investidura. Lo hace con Óscar Fernández Calle a la cabeza, portavoz de Vox en la Asamblea y presidente provincial del partido en Cáceres.
Los sondeos coinciden en que Vox será el partido que más crezca, pasando del 8,1 % al entorno del 12-13 %, lo que se traduciría en ocho o nueve escaños, e incluso más según el CIS. El partido ha advertido de que, si sus votos son necesarios, el PP tendrá que aceptar exigencias claras en materia fiscal, energética y de oposición al llamado pacto verde.
Por otro lado, Irene de Miguel repite como candidata de Unidas por Extremadura, coalición integrada por Podemos, Izquierda Unida y Alianza Verde (no forma parte de ella Movimiento Sumar, si bien cuentan con su apoyo). Tras obtener cuatro escaños en 2023, su objetivo es mejorar ese resultado captando el voto del socialista descontento, especialmente por la situación judicial de Gallardo. Su programa pone el acento en las políticas feministas, la justicia social y la transición ecológica, con un rechazo frontal a prolongar la vida útil de Almaraz. Las encuestas sitúan a la coalición en torno al 7 % de los votos, lo que le permitiría conservar sus cuatro escaños.
Las claves: sistema electoral, temas de campaña y encuestas
Las elecciones extremeñas se rigen por un sistema proporcional con listas cerradas y bloqueadas en dos circunscripciones: Badajoz elige 36 diputados y Cáceres 29, hasta completar los 65 escaños de la Asamblea.
La mayoría absoluta se sitúa en 33 diputados. Para acceder al reparto, todas las candidaturas deben superar una barrera del 5% de los votos válidos (incluyendo los votos en blanco). Los escaños se asignan mediante el método D’Hondt, una fórmula que favorece ligeramente a las fuerzas más votadas, especialmente en Cáceres, la circunscripción más pequeña. Aunque el resultado se lee en clave autonómica, los escaños se reparten por separado en cada provincia, lo que significa que una misma candidatura puede obtener representación en una y quedarse fuera en la otra.
Aunque se trate de unas elecciones autonómicas, el PP ha intentado convertirlas en un «referéndum sobre Sánchez»
Los temas centrales de la campaña han sido la continuidad o cierre de la central nuclear de Almaraz (defendida por PP y Vox, rechazada por Unidas por Extremadura, y con posición ambigua del PSOE), el procesamiento de Gallardo por el caso David Sánchez (utilizado intensamente por el PP como arma electoral), y el factor Pedro Sánchez. Aunque se trate de unas elecciones autonómicas, el PP ha intentado convertirlas en un «referéndum sobre Sánchez», mientras el PSOE ha optado por regionalizar el debate. El censo electoral extremeño supera los 890.000 electores, y la participación será una variable determinante del resultado final.
El promedio de encuestas sitúa al PP en el 41,7 %, al PSOE en el 31,8 %, a Vox en el 13,7 % y a Unidas por Extremadura en el 8,1 %. En escaños, esto se traduciría en: PP 29, PSOE 23, Vox entre ocho y nueve y UxE se mantendría en los cuatro escaños.
Todos los sondeos coinciden en señalar una derechización progresiva de Extremadura: en 2023, la suma de PP y Vox obtuvo el 48 % de los votos; en las europeas de 2024, rozó el 55 %; y las encuestas actuales sitúan esta suma cerca del 56 %. Especialmente significativo es el dato del CIS: hasta un 9 % de los votantes socialistas en las generales de 2023 dicen que ahora votarán al PP, y un 3 % adicional afirma que lo hará por Vox.
¿Qué pasará después de la noche electoral?
El escenario más probable según las encuestas es un gobierno de coalición PP-Vox. Si el PP obtiene entre 29 y 32 escaños y Vox entre 8 y 11, la suma de ambos superaría con creces la mayoría absoluta de 33 diputados. En este caso, Guardiola tendría dos opciones: formalizar un gobierno de coalición con Vox, como ya hizo en 2023, o intentar un gobierno en minoría del PP con el apoyo parlamentario puntual de la derecha radical. La primera garantiza estabilidad, pero obliga al PP a ceder cuotas de poder y aceptar las exigencias de Vox.
La segunda mantiene la autonomía del PP, pero reproduce el escenario de bloqueo que llevó a estas elecciones anticipadas. Queda prácticamente descartada, en cambio, una abstención o apoyo externo del PSOE para evitar la dependencia de Vox, dada la figura del candidato socialista y su alineamiento con la dirección federal.
Estas elecciones autonómicas no solo decidirán el futuro político de Extremadura, sino que marcarán el inicio de un nuevo ciclo electoral en España tras más de un año y medio sin citas con las urnas
Además, estas elecciones autonómicas no solo decidirán el futuro político de Extremadura, sino que marcarán el inicio de un nuevo ciclo electoral en España tras más de un año y medio sin citas con las urnas —desde las europeas de junio de 2024—. Al ser las primeras elecciones que se celebran en este periodo, su resultado será analizado en clave nacional y funcionará como un termómetro del equilibrio de fuerzas entre el PP y el PSOE. Así, lo que ocurra en Extremadura puede anticipar dinámicas, alianzas y tendencias que se reproducirán en las próximas convocatorias autonómicas (Andalucía, Aragón y Castilla y León) y generales.
En conclusión, Extremadura se enfrenta a una encrucijada política. La región, tradicionalmente un bastión socialista donde el PSOE gobernó durante décadas, ha virado hacia la derecha de forma acelerada en los últimos años. El resultado del 21 de diciembre no solo decidirá quién gobierna Extremadura, sino que ofrecerá pistas sobre el estado de ánimo del electorado español y el equilibrio de fuerzas entre los grandes bloques ideológicos. En una España cada vez más fragmentada y polarizada, Extremadura puede convertirse en el espejo donde se reflejen las tensiones y contradicciones de todo el país.
