Extremadura inaugura el ciclo electoral y se convierte en un experimento para la unidad de la izquierda. Sin embargo, no está claro si el éxito previsto para Podemos es replicable ni qué lecturas nacionales pueden extraerse.

Desde que Pedro Sánchez llegó a la Moncloa en 2018, España no ha tenido ni un solo año de calma electoral. En teoría, 2025 estaba llamado a ser el único sin elecciones, pero el movimiento de Guardiola nos deja, a diez días de cerrar el año, con comicios en Extremadura.
Tras esta comunidad autónoma, el maratón electoral continuará en Aragón (febrero), seguirá por Castilla y León (marzo) y acabará en Andalucía (junio), siempre y cuando Sánchez no pulse el botón nuclear y también tengamos generales. Por ello, tras el conteo en Extremadura, comenzarán distintas lecturas y análisis políticos, todos ellos con potencial impacto a nivel nacional.
La excepción en Extremadura
Una de las interpretaciones más interesantes será la de las fuerzas a la izquierda del PSOE. A nivel nacional, la relación entre Sumar y Podemos es inexistente, basada únicamente en reproches y acusaciones. Sin embargo, de forma paralela, pocos son los que se atreven a negar la importancia de una nueva unión de las izquierdas. Acudir a las urnas por separado agravará el previsto batacazo electoral, multiplicando además las probabilidades de victoria del bloque de la derecha.
Por ello, los comicios autonómicos que tenemos por delante funcionarán como pequeños experimentos. Los diferentes partidos de izquierda se miden entre ellos, determinando quién puede ganar más poder de cara a negociar un nuevo acuerdo o incluso para vetar la entrada de otros.
El caso extremeño es particularmente curioso. Aquello a la izquierda del PSOE se presenta con el nombre Unidas por Extremadura, que además no debe confundirse con Extremadura Unida, un partido regionalista que únicamente se presenta en Cáceres. La coalición está integrada por Podemos, Izquierda Unida y Alianza Verde, llamando la atención la ausencia de Movimiento Sumar.
La coalición es todo un rara avis, pues Podemos ha ido planteando vetos a potenciales reunificaciones. Por ejemplo, en determinado momento el partido afirmó que solo cerraría tratos con Izquierda Unida en el caos de que estos salieran del Consejo de Ministros. En otras ocasiones, como es la actual y posiblemente el definitivo, han reducido el veto a Movimiento Sumar.
Los dirigentes morados han justificado la excepción extremeña alegando que el veto se reduce a Movimiento Sumar y Yolanda Díaz. Sin embargo, también hay espacio a una mini excepción, pues en la lista por Cáceres, concretamente en el puesto número veintidós, se encuentra Alba Martín Navarro, independiente pero realmente ligada a Movimiento Sumar. Los de Yolanda Díaz renunciaron a presentarse en Extremadura debido a que no tienen presencia física en el territorio.
Más allá de las excusas, lo que realmente ha ocurrido es que los morados en Extremadura son considerablemente independientes de los líderes madrileños. De hecho, la líder de Podemos Extremadura, Irene de Miguel, es una jugadora de gran capital político y mantiene una relación amable con Yolanda Díaz. A modo de ejemplo, fue de las únicas en el partido que siempre apoyó el plan de Díaz y el acuerdo con Sumar. Cualquier tipo de presión o intento de intervención desde Madrid habría tensado la relación con los de Podemos Extremadura, lo que podría haber llevado incluso a la escisión dentro del partido.
En este caso, Extremadura y Navarra son los únicos feudos regionales en los que Podemos sigue teniendo presencia tras los comicios de 2023. Por ello, el choque con Irene de Miguel podría haber tenido consecuencias fatales, llevado a la desaparición de Podemos en unos de los pocos lugares en los que mantiene presencia política.
Además, la perspectiva electoral es prometedora para los morados. Por un lado, Irene de Miguel está muy bien valorada en la región, con una popularidad superior a la del candidato socialista, Miguel Ángel Gallardo, o al de Vox, el prácticamente desconocido Óscar Fernández. De hecho, entre los votantes del PSOE se da la increíble circunstancia de que prefieren a Irene de Miguel antes que a su propio candidato.
Por el otro, y muy vinculado a lo anterior, el PSOE se desangra electoralmente en la Comunidad, con una fuga clara hacia el Partido Popular, pero también hacia Unidas Por Extremadura. Todo esto lleva a una expectativa positiva en términos políticos. Los pronósticos apuntan que los morados subirían en intención de voto unos dos puntos porcentuales, llegando a robarle al PSOE el 15 % de sus votantes de 2023. Todo ello se traduciría en una subida de 4 a 5 escaños. Algunos sondeos incluso sugieren que Irene de Miguel podría obtener 6 escaños, su techo electoral de 2015.
La lectura de este resultado será previsiblemente caprichosa. Los morados posiblemente subrayarán que existe un proyecto político independiente del de Sumar que es el que realmente funciona, incluso destacando que el acuerdo entre Podemos e Izquierda Unida es el único importante. Sin embargo, la realidad es que Movimiento Sumar decidió a echarse a un lado y contentarse con la presencia simbólica de Alba Martín Navarro. Lo que ocurra en las siguientes comunidades puede ser bien diferente.
¿Y en el resto de territorios?
El adelanto electoral en Aragón es tan reciente que los partidos todavía están tomando posiciones, por lo que es complicado incluirlo en este análisis. Sin embargo, la primera noticia que tenemos de Podemos en Aragón es que su intención sería presentarse con Izquierda Unida y Alianza Verde, pero sin Sumar ni Chunta Aragonesista. Es decir, querrían repetir literalmente lo que ocurre en Extremadura.
Sin embargo, aquí comenzamos a entender las particularidades extremeñas. Actualmente, Chunta cuenta con tres escaños en las Cortes aragonesas, frente a uno de Podemos Aragón y otro de Izquierda Unida (que acudieron por separado). Tantos jugadores y la vinculación entre Sumar y Chunta reducen la probabilidad de que se repita la situación extremeña. Además, se suma que Chunta y Podemos Aragón no son aliados naturales, por lo que no se espera un acuerdo. Cada jugador deberá tomar una decisión, pero en el tablero aragonés es posible que sí se lleve a cabo una competición entre (no se sabe cuántas) izquierdas.
En Castilla y León, IU, Sumar y Equo ya tienen firmada una candidatura conjunta, liderada por Juan Gascón (IU). Por ello, en este caso tampoco parece posible repetir la fórmula extremeña. Si bien el coportavoz de Podemos, Pablo Fernández, también ha tendido la mano a IU en esta comunidad, mantienen el veto a Sumar, por lo que esta relación de tres sería imposible.
Por último, en Andalucía ya tenemos claro que no se repetirá la unión entre Podemos e IU/Sumar, una decisión muy controvertida que ha levantado críticas entre Sevilla y Madrid. De hecho, los sondeos del Centra marcan que Por Andalucía podría subir de 5 a 6 escaños, pero está por ver qué repercusión tiene que Podemos vaya a presentarse por separado.
En definitiva, Extremadura funciona como un experimento muy difícil de extrapolar, por lo que sacar conclusiones a nivel nacional es peligroso y puede llevar a una interpretación errónea. Podemos saldrá fortalecido, dado que podrá vender estos comicios como un éxito en el que Movimiento Sumar no ha tenido nada que ver, pero los resultados en las siguientes regiones pueden llevar a una conclusión totalmente distinta e incluso una derrota para Podemos. En cada comunidad vamos a vivir una fórmula diferente, por lo que a nivel nacional no va a emerger un modelo claro.

[…] De hecho, cada vez es más probable que el PP cumpla con su «objetivo realista»: obtener más escaños que toda la izquierda junta. Mientras que el PP sacaría entre 28 y 30 escaños, el PSOE y Unidas por Extremadura suman una horquilla de 25 a 29 escaños (21-23 y 4-6 respectivamente). Este resultado permite a Guardiola consolidar el giro ideológico de una comunidad autónoma tradicionalmente de izquierdas, además de dotarse de una posición política muy fuerte. Los socialistas se desangran y van a caer a un nuevo suelo histórico con un candidato cuestionado, clave electoral de la que se benefician los morados. […]