
Países Bajos vuelve a las urnas. Tras el fracaso de una coalición que solo ha tenido 11 meses de vida y con el partido de Wilders por primera vez en el poder, el país afronta unas elecciones marcadas por el desgaste e incertidumbre. Se espera que consigan representación más de 15 partidos, la mayoría de ellos con menos de 10 escaños. Con un electorado cansado e insatisfecho con cómo se están haciendo las cosas, se espera que los partidos necesiten meses para acordar una coalición y volver a gobernar.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
Los neerlandeses acuden a las urnas antes de tiempo, solo dos años después de las últimas elecciones. Estos comicios marcaron un hito en la historia política del país, pues por primera vez el Partido por la Libertad (PVV) y Geert Wilders fueron los más votados, además de la primera ocasión en la que no fueron excluidos del gobierno.
El proceso fue duro, llegando la formación de la coalición a los seis meses de las elecciones. Finalmente, fue liderada por el partido de Wilders, junto con los populistas del Movimiento Campesino-Ciudadano (BBB), los centristas de Nuevo Contrato Social (NSC) y el partido liberal conservador VVD.
Sin embargo, la tensión entre los socios llevó a que Wilders retirara a su partido. La salida se debió a una disputa sobre una propuesta migratoria que planteaba el PVV, demasiado radical para el resto de sus compañeros de coalición. Varios expertos han asegurado que el listado de 10 puntos de Wilders contenía propuestas que violaban leyes europeas y la Convención de la ONU sobre refugiados.
Aunque los miembros restantes podrían haber tratado de mantenerse unidos en minoría, las expectativas eran bajas, lo que llevó a Dick Schoof, el primer ministro, a presentar su dimisión. La coalición había durado 11 meses.
El enfrentamiento por la reforma migratoria, de hecho, no fue el primero entre los socios. El partido de Wilders se pasó toda la legislatura planteando demandas inasumibles o incluso ilegales, lo que frenaba constantemente la actividad del Gobierno. La ruptura se ha interpretado en términos estratégicos, pues el PVV estaba pasando por una mala racha, con las encuestas indicando que cada vez perdía más votos.
Esta dinámica de trabajo es especialmente aparatosa en un contexto como el holandés. En el sistema político de Países Bajos solo es necesario conseguir el 0.67% de los votos para obtener un diputado, lo que lleva a un parlamento ultra fragmentado. Para que nos hagamos una idea, en esta legislatura había 15 partidos, pero solo cuatro de ellos tenían más de diez escaños. Nadie consigue nunca la mayoría, por lo que las coaliciones son obligatorias. La situación ha llegado a tal punto que los últimos cuatro gobiernos han estado conformados por cuatro partidos.
Debido a esta actitud por parte del partido de Wilders, sus antiguos socios ya han descartado una nueva coalición con el PVV. Todo ello complica todavía más el horizonte político del país y la capacidad de pactos, pero primero evaluemos cómo ha ido la campaña.
Inmigración, vivienda e ineficacia
El foco de la campaña ha estado puesto en la inmigración, concretamente debido a que muchos partidos han endurecido su discurso en este tema. Países Bajos replica así una dinámica presente ya en casi toda Europa: partidos políticos moderados, ante el auge de uno de derecha radical, comienzan a adoptar posiciones más nativistas, con la idea de cooptar al partido rival.
Durante la campaña, han sido varias las manifestaciones violentas, con algunas incluso celebrándose delante de albergues para solicitantes de asilo. A pesar de que el partido de Wilders era “propietario” de la postura antimigratoria, la coalición que lideraron ha sido considerada como ineficiente. El PVV prometió crear el sistema migratorio más duro de toda Europa, pero no fue capaz de ello. Wilders sigue sosteniendo que es necesario rechazar a todos los solicitantes de asilo e incluso usar al ejército, aunque los votantes parecen más escépticos que en anteriores comicios.
De hecho, otro de los grandes temas de la campaña ha sido la idea de un gobierno eficaz y responsable. Tras el caos que ha representado la coalición de Wilders, son varios los partidos que abogan por una forma de gobierno seria y realista. De hecho, los dos partidos con una mayor expectativa de crecimiento, los Demócratas Cristianos de centroderecha (CDA) y los liberal-progresistas de D66, son los que más defienden la formación de coaliciones responsables.
La otra gran crisis que Wilders no fue capaz de resolver fue la de la vivienda. Una casa en Países Bajos cuesta aproximadamente 452.000 euros, lo que es diez veces el salario medio. El aumento del precio ha llegado a ser del 130% y se calcula que un ciudadano necesitaría el doble de su salario para poder comprarse una casa. El descontento por este tema ha sido capitalizado especialmente por partidos jóvenes, como el ya mencionado D66.
¿Qué va a pasar?
Lo caótica que ha sido la coalición para los votantes es fácilmente comprobable gracias a las encuestas: los cuatro partidos que formaron gobierno van a perder escaños. Predecir quién gobernará siempre ha sido complicado en Países Bajos, pero en esta ocasión será incluso peor. De nuevo, los neerlandeses parecen tener claro que harán falta meses hasta que se cierre un acuerdo de coalición.
La previsión es un parlamento formado por 16 partidos, de los cuales solo seis tendrán más de 10 escaños. Se da por descontado que será necesaria una coalición que tenga que reunir a partidos de distinta tendencia ideológica, lo que complica todavía más la fórmula.
A pesar de la caída, el PVV de Wilders será previsiblemente el que termine en cabeza, aunque se calcula que podría perder un tercio de sus votos. Wilders se ha pasado la campaña defendiendo que el partido más votado, incluso si no alcanza la mayoría, debería tener el derecho a gobernar y tejer acuerdos para cada votación. Sin embargo, el resto de candidatos han asegurado que está descartado tanto pactar como permitir un gobierno en minoría a los de Wilders.
El PVV obtendrá entre el 15 y el 18% de los votos, seguido de cerca por la coalición entre verdes y laboristas (GL/PvDa), con un 15-16% y los liberal-progresistas de D66, que tendrán entre un 14 y 16% de los votos. Debido a la heterogeneidad que se espera en el futuro parlamento, es complicado predecir la fórmula concreta. No obstante, ya es prácticamente una tradición informal que el encargado de formar gobierno sea el segundo partido más votado, especialmente debido a que los acuerdos con el PVV están descartados. Por lo tanto, la antigua oposición de verdes y laboristas podría liderar el futuro gobierno.
Países Bajos se encuentra en un punto peligroso. Más allá del énfasis en la inmigración, la vivienda es el principal problema de los ciudadanos. En un país de 18 millones de habitantes, se calcula que faltan 400.000 viviendas por construir. A este problema de difícil solución se le van sumando otros, como el coste de la atención médica. El futuro de Países Bajos está lleno de interrogantes, pero lo que está claro es que, gobierne quien gobierne, no debe tomarse a la ligera la insatisfacción ciudadana y la potencial recuperación de Wilders.
