La UE ha cerrado acuerdos históricos con India y el Mercosur, diversificando su comercio frente a tensiones con EE. UU. y China. Benefician a sectores industriales europeos y agroexportadores latinoamericanos, pero generan riesgos para agricultores y pymes. 

En un 2026 marcado por las incursiones de Estados Unidos en la esfera internacional, la Unión Europea ha dado un paso decisivo para consolidar su posición como actor clave en el comercio global. Este enero, Bruselas ha cerrado dos acuerdos comerciales de gran envergadura: uno con la India y otro con el Mercosur, ambos considerados hitos históricos tras décadas de negociaciones intermitentes.

Ambos acuerdos no solo representan una victoria económica, sino también geopolítica: la UE refuerza su autonomía estratégica y envía una señal de unidad y resiliencia frente a las políticas proteccionistas y las tensiones comerciales globales. Además, estos pactos subrayan el compromiso europeo con el comercio basado en normas y la cooperación internacional, en un momento en que la estabilidad del orden económico mundial se ve desafiada por la volatilidad política y los conflictos comerciales.

25 años fraguando el pacto con la India…

El acuerdo comercial entre la Unión Europea e India es el resultado de un proceso de negociación que se remonta a 2007. Tras años de estancamiento, las conversaciones se aceleraron en 2025, impulsadas por un contexto geopolítico marcado por la creciente hostilidad comercial de Estados Unidos y la necesidad de ambos bloques de diversificar sus socios económicos. 

La guerra arancelaria desatada por Washington, junto con la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026, actuó como catalizador para que Bruselas y Nueva Delhi priorizaran la conclusión de un pacto que reforzara su autonomía estratégica y redujera su dependencia de mercados volátiles.

Se liberalizará el comercio de productos agroalimentarios, como el aceite de oliva, y se establecerán cuotas para el acero indio, protegiendo así a la industria siderúrgica europea

El acuerdo, que cubre cerca del 97 % del volumen actual de exportaciones de la UE a India (48.800 millones de euros en 2024) y el 91,5 % de las importaciones, se centra en la eliminación o reducción de aranceles en sectores clave. Uno de los avances más significativos es la rebaja de los aranceles para los coches europeos, que pasarán del 110 % actual al 10 %. También se liberalizará el comercio de productos agroalimentarios, como el aceite de oliva, y se establecerán cuotas para el acero indio, protegiendo así a la industria siderúrgica europea. Además, el pacto incluye un memorando de entendimiento para la cooperación en acción climática, reflejando el compromiso de ambas partes con la sostenibilidad.

Sin embargo, el camino no ha estado exento de obstáculos. India exigió mejores condiciones para la movilidad de profesionales cualificados, buscando facilitar el acceso de sus trabajadores a la UE, mientras que Bruselas tuvo que equilibrar las demandas de liberalización con la protección de sectores sensibles, como el agrícola. La ratificación del acuerdo aún requiere la aprobación del Parlamento Europeo y de los Estados miembros, pero su conclusión envía un mensaje claro: la UE e India apuestan por un comercio más integrado y resiliente, en un mundo donde el multilateralismo se ve cada vez más amenazado.

… y otros 25 para entenderse con el Mercosur

El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur es el fruto de más de 25 años de negociaciones intermitentes, iniciadas en 1999 y marcadas por avances y retrocesos. La situación se desbloqueó en 2025, cuando la Comisión Europea ofreció un paquete de compensaciones y salvaguardias agrícolas, logrando el apoyo clave de Italia y allanando el camino para su aprobación definitiva por el Consejo de la UE el 9 de enero de 2026.

El pacto establece la mayor zona de libre comercio del mundo, con un mercado combinado de más de 700 millones de consumidores. Sus grandes líneas incluyen la eliminación gradual del 90% de los aranceles en el intercambio de productos a lo largo de 15 años, lo que beneficiará especialmente a sectores como la maquinaria, los productos químicos y los bienes de equipo europeos. Para el Mercosur, el acuerdo significa un acceso preferencial al mercado europeo, con la eliminación de aranceles para el 92 % de sus exportaciones, valoradas en unos 61.000 millones de dólares. Sin embargo, el sector agroalimentario sigue siendo un punto de fricción: los agricultores europeos temen una «competencia desleal» debido a los menores costes laborales y ambientales de los productos sudamericanos, lo que ha llevado a la inclusión de cláusulas de salvaguardia reforzadas.

El contexto geopolítico también ha sido determinante. La agresiva política comercial de Estados Unidos y la necesidad de diversificar alianzas impulsaron a ambos bloques a cerrar el acuerdo, que se presenta como un «mensaje al multilateralismo» frente al aislamiento y el proteccionismo. Aunque su entrada en vigor aún depende de la ratificación por parte del Parlamento Europeo y los Estados miembros ,donde persisten divisiones, el pacto simboliza un hito en la estrategia de la UE para fortalecer su autonomía económica y consolidar su presencia en América Latina.

Ganadores y perdedores: quiénes se benefician y quiénes pierden con los nuevos acuerdos

La firma de estos acuerdos comerciales no solo redefine las relaciones económicas entre estos bloques, sino que también redistribuye oportunidades y riesgos entre los actores involucrados. Mientras algunos sectores y países se posicionan para aprovechar las nuevas condiciones, otros enfrentan desafíos que podrían erosionar su competitividad o incluso su supervivencia en el mercado.

Beneficiados en Europa

En el caso del acuerdo con India, las grandes empresas europeas del sector automovilístico (como Mercedes-Benz, BMW y Volkswagen) son las principales ganadoras. La reducción de aranceles del 110 % al 10 % para los coches europeos abre un mercado de más de 1.400 millones de consumidores. Además, la industria farmacéutica y de maquinaria europea, ya bien posicionada en India, verá facilitado su acceso gracias a la eliminación de barreras arancelarias en el 90 % de las líneas de exportación. 

Por otro lado, el acuerdo con el Mercosur beneficia especialmente a las empresas españolas, italianas y alemanas exportadoras de bienes de equipo, productos químicos y tecnología, que podrán acceder a un mercado de 700 millones de personas con aranceles reducidos o eliminados. Sectores como el de la maquinaria agrícola y los productos farmacéuticos europeos también se verán impulsados.

Beneficiados en India y el Mercosur

Para India, el acuerdo representa una oportunidad para consolidarse como alternativa a China en la cadena de suministro global. Las empresas tecnológicas y manufactureras indias, así como el sector textil, se beneficiarán del acceso preferencial al mercado europeo. Además, el pacto incluye disposiciones para facilitar la movilidad de profesionales cualificados, lo que podría abrir puertas a miles de trabajadores indios en sectores como la informática y la ingeniería. En el Mercosur, los grandes productores agropecuarios —especialmente de Brasil y Argentina— son los principales favorecidos. La eliminación de aranceles para el 92 % de sus exportaciones, como la carne bovina, el etanol y la soja, les permitirá competir en igualdad de condiciones en el mercado europeo, aunque con límites para evitar un impacto desestabilizador en los agricultores europeos.

Perjudicados en Europa

Los sectores más vulnerables en Europa son, sin duda, el agrícola y el ganadero. En el caso del Mercosur, los agricultores franceses, irlandeses y polacos temen una «invasión» de carne barata sudamericana, producida con estándares ambientales y laborales menos exigentes. Esto ha generado protestas masivas y ha llevado a la inclusión de cláusulas de salvaguardia, aunque su eficacia aún está por verse. En el acuerdo con India, la industria siderúrgica europea, ya en crisis, enfrenta el riesgo de un aumento de las importaciones de acero indio, aunque el pacto establece un límite de 1,6 millones de toneladas libres de aranceles para mitigar este impacto.

Perjudicados en India y el Mercosur

En India, los pequeños agricultores y las industrias locales menos competitivas podrían verse afectados por la entrada de productos europeos más baratos y de mayor calidad, especialmente en sectores como lácteos y vinos. En el Mercosur, las pymes y los sectores manufactureros menos desarrollados podrían sufrir ante la competencia de productos europeos más tecnológicos y con menores costes de producción, lo que podría profundizar las asimetrías económicas dentro del bloque. 

Consecuencias de estos pactos

La entrada en vigor de los acuerdos de la Unión Europea con India y el Mercosur, no solo transformará el panorama comercial inmediato, sino que también sentará las bases para cambios estructurales en los próximos cinco años. Su impacto dependerá de factores como la implementación efectiva de las cláusulas, la evolución geopolítica, la adaptación de los sectores productivos y la respuesta de otros actores globales, especialmente Estados Unidos y China.

Si la UE logra integrar a India como socio industrial y al Mercosur como proveedor agroalimentario y de recursos naturales, podría emerger un modelo de comercio más resiliente.

A medio plazo, estos acuerdos podrían reforzar la autonomía estratégica de la UE, reduciendo su dependencia de China y mitigando los riesgos derivados de las políticas proteccionistas de Estados Unidos. La diversificación de las cadenas de suministro, especialmente en sectores críticos como farmacéutica, tecnología limpia y materias primas, será clave. Si la UE logra integrar a India como socio industrial y al Mercosur como proveedor agroalimentario y de recursos naturales, podría emerger un modelo de comercio más resiliente y menos vulnerable a crisis externas.

Este proceso no estará exento de tensiones. La ratificación y aplicación de los acuerdos enfrentará resistencias internas, especialmente en sectores agrícolas y en países como Francia, Polonia e Irlanda, donde el descontento social podría traducirse en presiones políticas para renegociar o retrasar aspectos clave

Para India, el acuerdo con la UE representa una oportunidad histórica para acelerar su transición de economía emergente a potencia industrial y tecnológica. Para el Mercosur, el acuerdo con la UE es una oportunidad para consolidar su posición como potencia agroexportadora. Esto podría traducirse en un crecimiento del PIB agrícola y en la creación de empleo en zonas rurales, aunque con un impacto ambiental controvertido, dado el avance de la deforestación en la Amazonía y el Cerrado brasileño.

Sin embargo, el riesgo de desindustrialización es real. La competencia de productos manufacturados europeos, más avanzados tecnológicamente, podría debilitar a las industrias locales, tanto en la India como especialmente en Argentina y Uruguay, donde el sector secundario ya enfrenta dificultades.

¿Y los competidores?

Por otro lado, Estados Unidos ha observado estos pactos con recelo, especialmente bajo la administración de Donald Trump, cuya política de America First ha priorizado el proteccionismo y la presión arancelaria contra aliados y rivales por igual. Fuentes cercanas al gobierno estadounidense han criticado que estos acuerdos debilitan la influencia de Washington en Europa y América Latina, y podrían responder con nuevas barreras comerciales, especialmente en sectores como el automovilístico y el agroalimentario, donde la UE e India compiten directamente con intereses estadounidenses. 

China, por su parte, ve en el acuerdo UE-India una amenaza directa a su hegemonía manufacturera en Asia. Pekín ha acelerado sus propias negociaciones con países del sudeste asiático y África para contrarrestar la creciente influencia europea en India. Mientras tanto, el acuerdo con el Mercosur preocupa a China por su impacto en el comercio de materias primas, donde ya compite con Brasil y Argentina. En respuesta, Pekín podría intensificar sus inversiones en infraestructura en América Latina y ofrecer condiciones más favorables a los países del bloque para mantener su posición dominante.

En resumen, estos pactos han activado una carrera por redefinir alianzas comerciales globales y el tablero geopolítico mundial. Mientras la UE consolida su red de socios, otros actores —desde potencias como EE. UU. y China hasta economías emergentes— ajustan sus estrategias para no quedarse atrás. 

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por Daniel Andrés

Jurista, economista y apasionado de la historia y la política. No concibo lo anterior si no está debatido en un bar con buena música y cervezas. Pasan (han pasado) demasiadas cosas en este mundo como para no conocerlas.

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