La inteligencia surcoreana cree que la hija de Kim Jong-un ya ha sido designada informalmente como su sucesora. Sin embargo, el relevo político en Corea del Norte nunca ha sido sencillo.

Corea del Norte bajo el foco

Cualquier noticia referente a Corea del Norte debe leerse con sumo cuidado. El régimen es uno de los más cerrados y opacos del mundo, lo que limita considerablemente la información que llega a otros países. De hecho, y como en este caso, la noticia suele llegar realmente desde Corea del Sur, que siempre se cuida de estudiar los movimientos de su vecino (aunque a veces con un claro sesgo).

Los profesionales estudian la escenografía, quiénes son los protagonistas y cuál es su actitud.

En este contexto, una de las pocas fuentes de información provenientes de Corea del Norte son los eventos públicos que el Estado organiza y se preocupa de mostrar dentro y fuera del país. Un vídeo de apenas unos minutos de un desfile militar o una ceremonia dan lugar a miles de análisis. Los profesionales estudian la escenografía, quiénes son los protagonistas y cuál es su actitud, tratando de sacar conclusiones a partir de pocas imágenes. 

A raíz justamente de un estudio cuidadoso de estas apariciones públicas, el Servicio Nacional de Inteligencia surcoreano (NIS, por sus siglas en inglés) cree posible responder a la siguiente pregunta: ¿Quién sucederá a Kim Jong-un? O, mejor dicho, ¿quién quiere Kim Jong-un que le suceda?

¿La heredera de Kim-Jong un?

Aunque ni siquiera se conocen con plena certeza ni su nombre ni su edad, el servicio de inteligencia señala a su hija, que se llamaría Kim Ju-ae y tendría unos 13 años. Desde hace un tiempo, muchos ya la consideraban la sucesora más probable, pero la agencia ha empezado a describirla directamente como la heredera designada (aunque en términos «informales», como luego se entenderá). 

Las conclusiones de su informe se basan en el papel que Ju-ae juega en distintos eventos públicos. Ha ido ganando cada vez más protagonismo y prácticamente ya no se pierde ningún acontecimiento. Todo ello muestra la preocupación de Kim Jong-un por dar a conocer a su hija al pueblo y a la élite norcoreanos.

De hecho, Ju-ae es el único miembro de la cuarta generación de la dinastía que ha aparecido en público.

Aunque pueda parecer poca información, el mero hecho de aparecer públicamente ya supone toda una novedad en el contexto del país. De hecho, Ju-ae es el único miembro de la cuarta generación de la dinastía que ha aparecido en público (se cree que tiene tres hijos, siendo Ju-ae la mediana). Por ello, ya su primera aparición en 2022 la elevó considerablemente en la jerarquía política del país. 

Una comparativa entre sus primeras y últimas apariciones permite comprobar cómo la presunta heredera ha ido mejorando como figura pública. Más allá de mostrarse mucho más confiada, los eventos además son muy diversos. Sin duda, destaca su presencia en eventos y demostraciones militares (muy comunes en Corea del Norte), pero también en otros de índole económica o diplomática. 

Esto afianza la idea de que se busca la construcción de un perfil político completo. De hecho, incluso da cierta imagen de modernidad, pues la potencial sucesora tiende a vestir o llevar peinados más modernos que los acostumbrados en el país. De esta forma, podría también mostrarse como un perfil similar pero ligeramente distinto al de su padre.

Por si fuera poco, un análisis de más de 14.000 horas de imágenes de la Televisión Central de Corea (KCTV) indica que Ju-ae aparece cada vez más en pantalla. Desde hace dos años ya tiene mayor presencia mediática que Ri Sol-ju, su madre y primera dama de Corea del Norte. Pero esto es lo de menos, pues el mismo informe indica que padre e hija tienen prácticamente el mismo número de apariciones públicas. En definitiva, la presunta heredera es ya parte del imaginario del régimen.

La complejidad de la sucesión

Sin embargo, otros informes son mucho más cautos. La conclusión de la agencia surcoreana se basa en tres indicadores: su aparición en eventos, el contenido temático de los mismos y prácticamente su elevación como icono del régimen. A pesar de todo ello, Ju-ae no es la única que cumple con estos tres criterios, pues otros miembros de la élite también están en una posición similar.

En todo caso, estos indicios apuntan a que un nombramiento informal es plausible. Es decir, en los planes de Kim Jong-un es indudable que su hija ha ido ganando protagonismo e incluso es posible que haya tomado la decisión, pero no la ha hecho pública todavía. Es necesario tener en cuenta que, aunque no haya una cifra exacta, Ju-ae sigue siendo muy joven, por lo que todo puede cambiar. De hecho, su padre no fue declarado heredero hasta alrededor de la treintena, si bien su ascenso político posterior fue muy veloz.

A pesar de que la interpretación de la agencia surcoreana está lejos de ser confirmada desde Pyongyang, futuros eventos pueden ir reforzando esta conclusión. Este mismo mes, el Partido de los Trabajadores organiza su próximo congreso, donde es posible que Ju-ae se deje ver. Su rol durante el acto, la forma en la que se le presente o su tratamiento oficial pueden ser de ayuda a este análisis. 

Teniendo en cuenta la edad de Ju-ae, a corto plazo para un relevo repentino la mejor opción parece seguir siendo la hermana de Kim Jong-un.

Otra de las potenciales sucesoras de Kim Jong-un es justamente Kim Yo-jong, su hermana. Si los análisis indican que Ju-ae es una de las mujeres más poderosas del país, quien concentra todavía mayor influencia es Kim Yo-jong. Teniendo en cuenta la edad de Ju-ae, a corto plazo para un relevo repentino la mejor opción parece seguir siendo la hermana de Kim Jong-un. 

Sin embargo, incluso en el caso de su hermana existen dudas. No está claro el grado de aceptación de una mujer como líder, tanto por parte de la sociedad como de la élite política del país. En general, una figura femenina como cabeza política sería una ruptura con los precedentes (problema que también enfrentaría, por otro lado, Ju-ae). Lo que sí se prevé es que el sucesor será un familiar directo del líder, cuidando la idea de dinastía política. 

Una dinastía sin manual

La sucesión dentro de la dinastía siempre ha sido un proceso muy oscuro. El propio Kim Jong-un no era al inicio el caballo por el que se apostaba. A inicios de siglo, los observadores consideraban al hermano mayor de este, Kim Jong-nam, como el mejor situado. Este acabó cayendo en desgracia en 2001, cuando intentó entrar en Japón para visitar Disneylandia con un pasaporte falso. Acabó siendo asesinado en 2017 y The Wall Street Journal llegó a asegurar que había trabajado como confidente de la CIA

Tras él, el «sucesor natural» habría sido Kim Jong-chul, el segundo hijo. Sin embargo, nunca llegó a ser una opción seria, al parecer por su carácter y, mucho más importante, por supuestos problemas de salud. 

Esta cuestión, la salud del líder y de sus potenciales sucesores, siempre ha sido un tema muy relevante en Corea del Norte. Tanto el padre como el abuelo de Kim Jong-un padecieron problemas cardíacos, los cuales obligaban a tener la cuestión sucesoria siempre en mente. Las mismas preocupaciones existen con el actual líder norcoreano, dados los antecedentes familiares. 

Sin embargo, y aunque han circulado rumores sobre algún problema puntual, a sus 42 años no muestra signos evidentes de un grave deterioro de salud. Por todo ello, la interpretación general es que el proceso sucesorio avanza, pero a un ritmo lento y tratando siempre de no cometer errores. A pesar de que el poder político se concentre en la familia Kim, estos siguen necesitando de cierta cohesión tanto con el partido como con el brazo militar. Por lo pronto, la figura de Ju-ae sigue ganando protagonismo, pero son muchos los exámenes que le faltaría por aprobar para ser oficialmente designada.

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por Yago Jiménez Bean

Politólogo y jurista. Actualmente, realizando un Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Carlos III de Madrid. Interesado especialmente en la competencia partidista y el comportamiento político, pero con café para mucho más.

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