Palantir, la empresa de Peter Thiel y Alex Karp, está definiendo la relación entre Silicon Valley y el mundo. ¿Cómo ha llegado a convertirse en la empresa más importante de nuestros tiempos?

«Cada palantír respondía a los demás, pero todos los de Gondor estaban siempre abiertos a la visión de Osgiliath. Ahora parece que, así como la roca de Orthanc ha resistido las tormentas del tiempo, también allí el palantír de esa torre ha permanecido. Pero por sí solo no podía hacer nada salvo contemplar pequeñas imágenes de cosas lejanas y de días remotos. Sin duda, eso le resultaba muy útil a Saruman; pero parece que no quedó satisfecho. Cada vez miró más lejos, hasta que dirigió su mirada hacia Barad-dûr. ¡Entonces fue atrapado!».

Las Dos Torres. J. R. R. Tolkien.

Todo el mundo interesado en la inversión en bolsa, la geopolítica o El Señor de los Anillos ha oído en algún momento la palabra «palantir». Dejando a un lado la obra de Tolkien, hoy vamos a hablar de la empresa de moda, pero cuyo producto y objetivos concretos parecen tan difíciles de conocer como las lenguas de la Tierra Media.

El manifiesto que Palantir publicó en X (antiguo Twitter) el 18 de abril parece dejar clara la visión que la compañía tiene del futuro. Sin embargo, merece la pena empezar por su pasado.

Los palantír procedían de más allá de Westernesse, de Eldamar

En 2003, Estados Unidos era un país en shock tras el primer ataque terrorista de su historia en suelo nacional. Las consecuencias que tuvo en la psique norteamericana el once de septiembre de 2001 fueron tan pronunciadas que se sintieron hasta en la otra punta del país.

En cambio, Silicon Valley, área de la bahía de San Francisco conocida por albergar grandes compañías tecnológicas, también era un lugar muy diferente en 2003. El pesimismo tecnológico, que es hoy la norma, no era más que un murmullo por entonces. Empresas como PayPal o Facebook prometían cambiar el mundo tal y como lo conocíamos para convertirlo en su mejor versión posible.

Los fundadores de estas empresas no eran todavía billonarios en torres de marfil, sino gente joven y aventurera cuya pasión por la tecnología y el progreso evocaba los tiempos de la expansión hacia el Oeste. Las figuras clave de esta época siguen presentes en la conversación pública hoy en día, como Elon Musk, Mark Zuckerberg y, por supuesto, Peter Thiel.

Al estudiar el procesamiento de pago y la detección del fraude, Thiel ve el potencial que tiene la tecnología en materia de defensa.

Peter Thiel es una figura compleja que desde siempre ha despertado curiosidad por su secretismo. Si bien su influencia ha sido tan o más importante que la de otros jugadores clave de Silicon Valley, su nombre nunca ha terminado de dar el salto al mainstream.

Thiel fundó PayPal junto a Elon Musk, momento en el cual comprende la importancia del análisis y procesamiento de datos. Al estudiar el procesamiento de pago y la detección del fraude, Thiel ve el potencial que tiene la tecnología en materia de defensa. Es así como en 2003 funda, junto a Alex Karp, Palantir Technologies.

La empresa nace, en un primer momento, con dos misiones; por un lado, colaborar en la gestión de la información a gran escala en la defensa nacional y, por el otro, actuar como control externo al poder del Estado. Tras el manifiesto del 18 de abril que define un nuevo orden, parece difícil de creer, pero originalmente la compañía nació con una preocupación fundamental ante una posible deriva autoritaria de Estados Unidos.

El 11S es clave para entender la necesidad que Thiel y Karp ven en otorgar al Estado una capacidad avanzada de procesamiento de datos; el objetivo de mejorar la inteligencia nacional no puede separarse de la voluntad de evitar que se repitan catástrofes similares. Sin embargo, ante un Estado que puede ser demasiado poderoso, esta se quiere equilibrar con un sistema que controla de manera detallada el uso que el Estado hace del mismo, evitando los abusos internos con mecanismos como la trazabilidad de consultas o el control de acceso.

Para ver a lo lejos y conversar entre sí mediante el pensamiento

Palantir existe desde 2003, pero su primer producto real llega en 2005 con el lanzamiento de Gotham, un software de procesamiento de datos que emplea la inteligencia artificial para integrar grandes volúmenes de datos estructurados y no estructurados, esto es, ser capaz de ordenar millones de datos para su uso y comprensión.

El problema del desarrollo de nuevas tecnologías bélicas es lo difícil que es su efectividad en tiempos de paz, sin embargo, la Guerra contra el Terror sería muy útil en este respecto. Palantir consigue sus primeros contratos con el Departamento de Defensa de Estados Unidos, poniendo en práctica su producto en las guerras de Irak y Afganistán.

Palantir consigue abrirse un hueco en el complicado y lucrativo mundo de los contratos de defensa por saber ver antes que nadie el valor de los datos en las guerras del futuro. Datos como el posicionamiento enemigo en tiempo real o cambios en el entorno son clave en las guerras del siglo XXI. Irak y Afganistán son además los conflictos perfectos, al contar con un importante componente de contrainsurgencia para el que son clave la detección, identificación y análisis.

La consolidación de Palantir se produce durante la década de los 2010, cuando el software de la empresa se integra no solo en el Pentágono, sino también en la CIA, la NSA o el FBI.

Surgen en esta época las primeras dudas sobre la legitimidad de un sistema de toma de decisiones automático en materia militar. Palantir resuelve este dilema estableciendo la máxima de que Gotham solo sugiere: es un ser humano el que debe tomar la decisión. Continúa así fiel a su principio de buscar evitar el surgimiento de un aparato estatal poderoso, automático y descontrolado.

Tras esta exitosa prueba de concepto, la consolidación de Palantir se produce durante la década de los 2010, cuando el software de la empresa se integra no solo en el Pentágono, sino también en la CIA, la NSA, el FBI e incluso en los cuerpos de policía local.

Es también aquí cuando el equilibrio entre otorgar al Estado necesarias capacidades de defensa y controlar su poder comienza a tambalearse. El software de Palantir comienza a utilizarse para tareas como desplegar vigilancia policial predictiva que pone en entredicho su compromiso de restricción.

En 2016, Palantir lanza «Foundry», un nuevo programa con el que busca diversificar su base de clientes lanzándose al sector privado. A partir de 2020 comienza su expansión internacional, ofreciendo servicios en materia militar a países de Europa. En aquel momento, su uso en la guerra de Ucrania es citado como uno de los motivos por los que el país ha sido capaz de plantar cara a Rusia y llevar a cabo ataques precisos en lugares clave. Sin embargo, la empresa ya no solo se dedica al ámbito militar: en Reino Unido se ha vinculado al sistema sanitario del país. 

Esto plantea nuevos interrogantes sobre temas como la privatización de funciones estatales, pero también otros más urgentes como la fuerte dependencia tecnológica de un Estados Unidos que se revela como un socio cada vez menos fiable. Palantir es una empresa privada e independiente, sí, pero su profunda vinculación con el Gobierno estadounidense hace difícil pensar que sus intereses no están alineados.

Las piedras no eran todas iguales

Palantir sale a bolsa el 30 de septiembre de 2020 y lo hace con una estrategia diferente a la de otras empresas del sector. Tradicionalmente, las acciones de estas empresas se consideran seguras, ya que el Estado siempre necesitará de una estructura empresarial en defensa. Sin embargo, el enfoque de Palantir se asemeja más al de otras empresas tecnológicas de Silicon Valley que al de su sector, con un enfoque más público.

El manifiesto del 18 de abril debe enmarcarse en una campaña en marcha desde hace años para cambiar la imagen de Palantir de una que no habla sobre las aplicaciones bélicas y de seguridad nacional de su tecnología a un tratamiento expreso y con orgullo de estas.

«I think the central risk to Palantir and America and the world is a regressive way of thinking that is corrupting and corroding our institutions that calls itself ‘progressive,’ and is called ‘woke,’ but is actually a form of a thin pagan religion.»

— Alex Karp

Esta construcción de marca no puede separarse de la salida a bolsa de la compañía, pero tampoco del giro ideológico que lleva produciéndose en Silicon Valley desde el año 2020. La mejor representación de este cambio está en la foto de la investidura de Donald Trump, en la que se reúnen los líderes de las empresas tecnológicas más grandes del país.

El público general ya no cree que las grandes tecnológicas tengan sus intereses en mente a la hora de tomar decisiones. Los tiempos del tecnoptimismo quedaron atrás y Palantir lidera el camino de un Silicon Valley que ha descubierto el potencial económico de unir tecnología y seguridad nacional.

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por Alejandro Hernández

Filólogo y (casi) jurista. Yo he venido aquí a hablar de política (especialmente la de Estados Unidos) y tomar café (especialmente el de fuera de Estados Unidos).

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