Entre una vaca talismán, una crisis sanitaria y la presión simultánea de Génova, Vox y el PSOE, Juanma Moreno Bonilla se juega en Andalucía algo que va más allá de una reelección.

Blanca es el nombre de una vaca, pero Blanca no es cualquier vaca. Es la nueva «vaca talismán» del candidato a presidir la Junta de Andalucía por el Partido Popular, Juan Manuel Moreno Bonilla.

Su foto bovina ya es una tradición en cada una de las campañas a las que se ha presentado desde 2018. Por mucho que Vox, su potencial compañero de coalición, ironice con ello, la realidad es que algo de suerte debe darle, pues el barón popular lleva gobernando la comunidad desde 2019, cuando puso fin a la hegemonía socialista.

La campaña de estas elecciones es compleja, ya que Moreno se juega algo que cada vez es más preciado en el panorama político en que vivimos: una mayoría absoluta. Las presiones le vienen desde dos flancos. Por un lado, desde Génova, donde quieren poner un broche de oro a este ciclo electoral que comenzó en Extremadura. Por el otro, desde Vox, quienes quieren que no se vea interrumpida la constante de ser la pieza necesaria para que el PP pueda acceder a gobernar. ¿Conseguirá Juanma Moreno revalidar su holgada posición?

Los problemas internos

La salud demoscópica con la que Juanma Moreno llega este domingo a las urnas parecía difícil de imaginar hace meses cuando estalló el caso de los cribados del cáncer de mama, uno de los escándalos más sonados en materia de sanidad de todos los tiempos.

La noticia surge en octubre de 2025. Fue entonces cuando salió a la luz que al menos 2.000 mujeres que habían recibido resultados dudosos en sus mamografías no fueronsido avisadas de ello ni derivadas para realizar pruebas posteriores. El foco principal estaba en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla.

El Ejecutivo de Moreno trató de minimizar el problema en un primer momento, pero pronto se vio obligado a cambiar y comenzó a tomar medidas. Entre ellas, el relevo en la consejería de Sanidad y el anuncio de refuerzos en los hospitales, para así atender a las mujeres afectadas con prontitud.

Desde la oposición señalaron que el daño ya estaba hecho y tildaron de insuficiente la corrección de Moreno, uniendo este caso con lo que entendían como un problema mayor de privatización de la sanidad andaluza.

La oposición entendió que este mensaje iba a resonar en los votantes, generando problemas para Moreno Bonilla. Sin embargo, la realidad es que no se ha visto esa dramática bajada de votantes. Los electores del Partido Popular parecen estar satisfechos con la gestión realizada por el ejecutivo de Moreno de la crisis, pero el incidente continúa muy presente en la campaña.

Andalucía va bien

La palabra central que quiere transmitir Moreno Bonilla en su campaña es la de «estabilidad». Desde el PP parten de la base de que el electorado andaluz considera que, a pesar de los problemas, su comunidad atraviesa un momento relativamente positivo.

La imagen del propio candidato busca ser la de «el buen gestor», alejándose así del perfil combativo que domina gran parte de la política nacional. Andalucía sería así un oasis de política funcional en medio de un desierto de polarización.

Esto choca frontalmente con el marco impulsado desde Génova, quienes argumentan que España es un país que se hunde por culpa de la gestión del gobierno de Pedro Sánchez. Esta discrepancia de estilo ha obligado a ambas partes a mantener un equilibrio durante la campaña.

Una victoria con mayoría absoluta de Moreno podría significar para el PP una nueva toma en consideración de la moderación como fórmula, eficaz para ganar votos entre los indecisos. Una dependencia de Vox, sin embargo, reforzaría la estrategia ya tomada por parte de Génova.

Al lado y en frente

Gran parte de la tranquilidad con la que Moreno llega a las urnas este domingo viene dada por la posición de sus adversarios, tanto a un lado como al otro.

Para el PSOE, María Jesús Montero supone una nueva apuesta por la estrategia del ministro-candidato, que ya ha fracasado en anteriores convocatorias electorales como Aragón. Su vinculación con el ejecutivo central rompe con el deseo de separar la política andaluza y la nacional de Juanma Moreno, pero no parece haber sido suficiente para hacer tambalear su victoria.

Montero ha convertido la sanidad en el centro de su campaña, buscando capitalizar lo máximo posible el escándalo de los cribados. Más allá de esto, ha encadenado diversos tropiezos en la recta final, como llamar «accidente laboral» al fallecimiento de dos guardias civiles en acto de servicio o promocionarse con falsos contestadores del servicio de salud andaluz, que han permitido a Moreno respirar holgadamente al mirar a su izquierda.

A su derecha, sin embargo, Moreno mira con cierto recelo a Vox, que puede suponer el final de su mayoría absoluta. El partido de Abascal llega a estas elecciones con una proyección de crecimiento moderado o incluso de estancamiento, algo ya visible a nivel nacional o en las elecciones autonómicas de Castilla y León. 

Desde Vox han intentado recrudecer el debate público en campaña, trayendo a un primer plano elementos identitarios, además de sus temas recurrentes de inmigración, memoria histórica y políticas climáticas. A pesar de estos esfuerzos, el electorado andaluz parece responder mejor a la moderación del discurso de Moreno.

Aun así, Abascal ha hecho una campaña dura contra Moreno, recordándole que solo llegó al poder en 2019 gracias a ellos e instando un voto a Vox para poder «desacomplejar» al Partido Popular.

El fin y el principio

Lo que ocurra este domingo en Andalucía no solo supondrá el punto final a este ciclo electoral que comenzó en 2025 en Extremadura, sino que también puede modificar la estrategia a nivel nacional del Partido Popular.

Una mayoría absoluta popular, con el debilitamiento de Vox que necesariamente traería consigo, podría generar varias reflexiones. Por un lado, podría tomarse como un triunfo de la política moderada pero, por el otro, ser visto como una oportunidad para ensañarse aún más con los verdes aprovechando su debilidad.

El presidente andaluz llega a las urnas con ventajas importantes. Mantiene una imagen de gestor estable, ha conseguido preservar buena parte de su electorado pese a las polémicas sanitarias y continúa beneficiándose de una oposición fragmentada y desgastada.

Andalucía estará en el punto de mira este domingo y, por muchas vacas talismán que visitemos, las respuestas a todas estas preguntas solo podrán darlas el domingo los andaluces cuando vayan a depositar sus votos.

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por Alejandro Hernández

Filólogo y (casi) jurista. Yo he venido aquí a hablar de política (especialmente la de Estados Unidos) y tomar café (especialmente el de fuera de Estados Unidos).

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