En un contexto donde la macroeconomía no sirve para llenar la cesta de la compra, las izquierdas andaluzas intentan capitalizar la indignación contra el gobierno del PP.

Juanma Moreno disolvió anticipadamente la cámara el 24 de marzo para adelantar unos comicios que, en principio, debían celebrarse en junio. Esta decisión convierte a Andalucía en la última comunidad autónoma en celebrar elecciones autonómicas bajo el liderazgo de un presidente popular. Se cierra así un ciclo de convocatorias anticipadas que han marcado la política española en los últimos meses, pero también se marca una tendencia de cara a un 2027 que tiene que celebrar elecciones municipales y —las muy esperadas— elecciones generales. De momento, más de 6,8 millones de andaluces están llamados a decidir el futuro de una comunidad que, con 8,7 millones de habitantes, sigue siendo la más poblada de España.
Estas elecciones se celebran en un momento de polarización política a nivel nacional y con un PP que busca revalidar su mayoría absoluta, mientras que el PSOE-A busca minimizar daños con unas expectativas a la baja. ¿Y las fuerzas a la izquierda del partido de la rosa? Veámoslo.
Radiografía de la legislatura: Por Andalucía y Adelante Andalucía en el Parlamento andaluz (2023-2026)
Durante la legislatura que ahora termina, Por Andalucía —coalición integrada por Izquierda Unida Andalucía, Podemos, Movimiento Sumar, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Verdes EQUO, Alternativa Republicana y Alianza Verde— ha ostentado cinco escaños en el Parlamento andaluz, consolidándose como la principal fuerza a la izquierda del PSOE. Su presencia ha sido clave en la oposición a las políticas del PP.
Por su parte, Adelante Andalucía, partido de corte andalucista liderado hasta 2022 por Teresa Rodríguez y actualmente por José Ignacio García, obtuvo dos escaños en 2022. Su discurso se ha centrado en la soberanía andaluza.
La historia de dos partidos hermanos
Por Andalucía nace como una coalición electoral para las elecciones de 2022, integrando a formaciones históricas de la izquierda andaluza como Izquierda Unida Andalucía (IULV-CA), Podemos, Movimiento Sumar, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Verdes EQUO, Alternativa Republicana y Alianza Verde. Su origen se remonta a la necesidad de agrupar a las fuerzas progresistas tras la fragmentación de la izquierda en Andalucía, especialmente tras la crisis de Podemos a nivel estatal y la pérdida de influencia de IU en la región.
La figura de Antonio Maíllo simboliza la continuidad de este proyecto que busca «disputar al PP sus políticas de recorte y de privatización».
La coalición ha mantenido un discurso unitario en defensa de los derechos sociales, la justicia fiscal y la reversión de los recortes en servicios públicos, heredando el legado de la izquierda transformadora que, en los ochenta y noventa, ya tuvo presencia en el Parlamento andaluz a través de IU. La figura de Antonio Maíllo, coordinador federal de IU y candidato de Por Andalucía en 2026, simboliza la continuidad de este proyecto que busca «disputar al PP sus políticas de recorte y de privatización».
La escisión definitiva llegó en 2021, cuando Teresa Rodríguez y su equipo abandonaron Podemos y refundaron Adelante Andalucía como un proyecto independiente, andalucista y de izquierdas.
Adelante Andalucía, por su parte, tiene su origen en la coalición electoral que, en 2018, aglutinó a Podemos, IU, Primavera Andaluza e Izquierda Andalucista bajo el liderazgo de Teresa Rodríguez. Tras tensiones internas con la dirección estatal de Podemos —especialmente por el modelo de confluencia y la autonomía política andaluza—, en diciembre de 2019 se constituyó como partido político en el Registro de Partidos del Ministerio del Interior. La escisión definitiva llegó en 2021, cuando Teresa Rodríguez y su equipo abandonaron Podemos y refundaron Adelante Andalucía como un proyecto independiente, andalucista y de izquierdas, con el apoyo de Anticapitalistas Andalucía y otras formaciones.
El partido se define por su defensa de la soberanía andaluza, su compromiso feminista y ecologista y su rechazo al centralismo, sin llegar a plantear la independencia. Su discurso ha conectado con sectores descontentos con la política tradicional, especialmente en materias como la vivienda, la sanidad y la educación pública.
¿Por qué no han logrado presentarse juntos?
La fragmentación de la izquierda andaluza ha impedido que Por Andalucía y Adelante Andalucía concurran unidos en estas elecciones. Las diferencias estratégicas son la principal razón: mientras Por Andalucía apuesta por una coalición amplia con Podemos, Sumar e IU —vinculada a proyectos estatales—, Adelante Andalucía defiende un modelo autónomo y andalucista, con mayor énfasis en la identidad territorial y menos dependencia de las siglas nacionales.
Las tensiones personales entre dirigentes, como las surgidas entre Teresa Rodríguez (Adelante) e Inmaculada Nieto (Por Andalucía), y las discrepancias en el modelo de confluencia —especialmente tras la salida de Podemos de la coalición inicial— han hecho inviable un acuerdo. Además, Adelante Andalucía ha priorizado consolidar su propio espacio político antes que integrarse en una lista unitaria, lo que ha llevado a una competencia directa por el voto de izquierdas.
Los candidatos
Antonio Maíllo. El veterano de la izquierda transformadora y coordinador federal de Izquierda Unida Andalucía y cabeza de lista de Por Andalucía es una de las figuras más veteranas y reconocidas de la izquierda andaluza. Con una trayectoria de décadas en IU, Maíllo ha sido portavoz parlamentario y coordinador autonómico, destacando por su defensa de los servicios públicos, su crítica a la política fiscal del PP y su compromiso con la justicia social. Su perfil es el de un líder ideológico, con un discurso claro y combativo, que apela a la unidad de la izquierda para frenar al PP. En estas elecciones, Maíllo ha puesto el foco en recuperar la sanidad pública, aumentar la inversión en educación y revertir los recortes aplicados por el gobierno de Moreno.
José Ignacio García. Profesor de secundaria y activista social con una trayectoria vinculada al movimiento 15M, el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) y Anticapitalistas Andalucía, García asume el relevo de Teresa Rodríguez tras su retirada de la primera línea política. Representa un perfil más joven y cercano a la base social, con un discurso que combina el andalucismo de izquierdas, el feminismo y la defensa de los derechos laborales. Su campaña se ha centrado en denunciar la precariedad, exigir más autogobierno para Andalucía y proponer medidas radicales en vivienda, sanidad y educación, como la eliminación de los conciertos sanitarios o la gratuidad de servicios como la salud visual y dental.
Dos visiones de la izquierda andaluza frente al 17M
Las propuestas programáticas de Por Andalucía y Adelante Andalucía reflejan dos enfoques distintos dentro del espacio a la izquierda del PSOE, aunque con un gran punto de encuentro en la defensa de lo público.
Por Andalucía prioriza la recuperación de los servicios públicos y una fiscalidad progresiva. Su programa incluye aumentar hasta el 20 % del presupuesto sanitario la inversión en atención primaria, con 8.000 nuevas contrataciones para garantizar citas médicas en menos de 48 horas, así como intervenir en mercados de vivienda tensionados y endurecer la fiscalidad sobre grandes tenedores para frenar la especulación. Además, propone blindar la escuela pública, eliminar la financiación a la concertada y subir impuestos a las rentas altas y grandes patrimonios, eliminando privilegios como la bonificación del IRPF o la supresión del Impuesto de Sucesiones.
Mientras que Por Andalucía apuesta por un modelo de izquierda estatal y pragmático, Adelante Andalucía prioriza un proyecto andalucista autónomo, con mayor énfasis en la soberanía económica y territorial.
Por su parte, Adelante Andalucía va más allá con un enfoque andalucista y de ruptura. Su programa, estructurado en cincuenta medidas, incluye eliminar los conciertos sanitarios y externalizaciones del SAS, ampliar la cartera de servicios para incluir salud visual, dental, nutricionista y podólogo, y destinar el 25 % del presupuesto sanitario a atención primaria. En vivienda, propone limitar los alquileres al 20 % del salario mínimo del distrito e incorporar al parque público el 100 % de las viviendas de la SAREB. Además, defiende la creación de una empresa pública de energías renovables y una banca pública andaluza, junto a una política fiscal que grave más a grandes empresas y rentas altas. Su discurso también incluye medidas simbólicas, como la ley de menopausia o los centros de calma para jóvenes.
Las diferencias clave se encuentran en la gestión del poder: mientras que Por Andalucía apuesta por un modelo de izquierda estatal y pragmático, Adelante Andalucía prioriza un proyecto andalucista autónomo, con mayor énfasis en la soberanía económica y territorial. Además, ambos coinciden en la crítica al PP y al PSOE, pero Adelante Andalucía insiste en medidas más radicales, como la desprivatización total de servicios y un rechazo explícito al centralismo, sin llegar a plantear la independencia.
Quién les va a votar
Pese a que ambos partidos esperan crecer significativamente, en especial a costa del descenso del PSOE-A, el Estudio Preelectoral Elecciones Autonómicas del Centro de Estudios Andaluces (CENTRA) arroja datos muy interesantes acerca del perfil de los votantes de ambos partidos.
Si algo define a los seguidores de la izquierda transformadora es su compromiso con la actualidad. Mientras que otros sectores muestran cierta desafección, el 71,2 % de los votantes de Por Andalucía y el 73,9 % de los de Adelante Andalucía aseguran que la política les interesa «mucho o bastante».
Esta implicación se traduce en un seguimiento exhaustivo de la campaña electoral, que supera el 60 % en ambos casos. Además, destaca un cambio de paradigma en el consumo de información: aunque la televisión resiste, estos electorados son los que más recurren a la prensa digital y a las redes sociales (especialmente en el caso de Adelante Andalucía, con un 21,3% de uso) para conformar su opinión política.
El pesimismo respecto a la gestión actual es un factor aglutinador. Un contundente 62,9 % de los votantes de ambas formaciones califica la situación general de Andalucía como «mala o muy mala». Sus prioridades están claras: los problemas específicos de la región (el paro, la sanidad o la vivienda) preocupan a más del 75 % de sus bases, situando la agenda andaluza muy por encima de los debates de alcance nacional.
Ideológicamente, el bloque se sitúa sin fisuras en el flanco izquierdo del espectro. En la escala tradicional del 1 al 10, la inmensa mayoría (casi el 80 % en Por Andalucía y el 85 % en Adelante) se concentra en los valores de izquierda más nítida (del 1 al 4).
Sin embargo, existen matices en la autodefinición: mientras que la etiqueta más común es la de «algo radical de izquierdas» (aprox. 30 %), Adelante Andalucía registra un núcleo más duro de votantes que se definen como «muy radicales» (15 %), frente al perfil algo más institucional o de «centro-izquierda» que asoma en sectores de Por Andalucía.
El estudio concluye que la sintonía entre ambas bases es casi total cuando se trata de valorar a sus referentes. José Ignacio García (Adelante) no solo entusiasma a los suyos (77,1 %), sino que logra una conexión incluso superior entre los votantes de Por Andalucía (79,5 %). Por su parte, Antonio Maíllo mantiene su estatus de figura de consenso, despertando sentimientos positivos en más del 60 % de todo el espectro a la izquierda del PSOE.
La traducción en resultados
La formación Adelante Andalucía se perfila como la gran beneficiada en términos de crecimiento relativo. La estimación de voto proyecta que el partido pasaría del 4,6 % obtenido en 2022 a un 6,9 %, lo que supone un incremento de 2,3 puntos porcentuales. Este avance es, claramente, un salto cualitativo en el Parlamento andaluz, donde pasaría de sus dos representantes actuales a un grupo de cinco escaños. La clave de este crecimiento radica en una fuerte concentración territorial. Según el desglose por provincias, los apoyos de Adelante se focalizan con éxito en el eje occidental y las grandes áreas urbanas, logrando dos escaños en Cádiz, dos en Sevilla y uno en Málaga.
A diferencia de su socio de bloque, Por Andalucía garantiza representación en Cádiz, Córdoba, Málaga y Sevilla (un escaño en cada una).
Por su parte, la coalición Por Andalucía demuestra una notable estabilidad. Con una estimación del 7,9 % de los votos, la formación mantiene su base electoral prácticamente intacta respecto al 7,7 % de 2022. Su fortaleza reside en una implantación más distribuida por toda la geografía andaluza. A diferencia de su socio de bloque, Por Andalucía garantiza representación en Cádiz, Córdoba, Málaga y Sevilla (un escaño en cada una). Además, mantiene abierta la pugna por escaños adicionales en Granada, Huelva y Jaén, donde los sondeos le otorgan una horquilla de entre cero y un diputado. En total, la coalición aspira a alcanzar hasta siete representantes en el mejor de los escenarios.
Pese a la consolidación de esta izquierda alternativa y la diversidad de discursos, hay que hacer notar que ambas fuerzas no logran atraer a la totalidad de los votantes que dejarán de votar al PSOE, lo que con toda probabilidad implicará un avance de las fuerzas conservadoras en el arco parlamentario andaluz.
