El accidente de Urda ha conmocionado al país y también ha alterado la campaña. El ‘Termómetro electoral’ evaluará semanalmente los cambios observados por las encuestas. En esta primera edición, se detectan dos momentos bien diferenciados antes y después de la tragedia.

A tres semanas de las elecciones generales, desde El Tablero Político pensamos que es buen momento para inaugurar nuestra sección semanal «Termómetro electoral». En esta serie, dentro de nuestra cobertura completa para el 29N, analizaremos qué vaticinan las encuestas y, sobre todo, abordaremos cuáles son los cambios más importantes según pasan los días.
Debido a que esta es la primera entrega, nuestro objetivo será repasar cuál ha sido el punto de partida, qué ha ocurrido durante las primeras semanas y, sobre todo, cómo ha influido el accidente ferroviario de Urda en las encuestas. ¿Estaba recuperándose la izquierda? ¿La tragedia ha revertido dicho proceso?
Llamado a las urnas
El 5 de octubre, Pedro Sánchez decidió convocar elecciones anticipadas. La lectura, especialmente a toro pasado, fue muy parecida entre todos los analistas: las movilizaciones por la crisis de vivienda habían creado un clima perfecto para el Gobierno. La legislatura ha estado repleta de investigaciones judiciales y otras crisis como la de Ceuta o Adamuz. En 2027, el desarrollo de otras investigaciones todavía por cerrar tampoco iba a ser favorable. De esta forma, las manifestaciones por la vivienda abrían una oportunidad. Aunque el contexto electoral nunca iba a ser perfecto, sin duda era el escenario «menos malo» para el Gobierno.
Una de las mejores referencias para entender cómo empezaban los partidos la precampaña es la encuesta de Sigma Dos para El Mundo. Esta se realizó entre el 22 de septiembre y el 1 de octubre, poco antes de la convocatoria, pero coincidiendo con el desahucio de Maricarmen (23 de septiembre) y la aprobación de los decretos (29 de septiembre, si bien fueron rechazados el 2 de octubre).
La lectura, especialmente a toro pasado, fue muy parecida entre todos los analistas: las movilizaciones por la crisis de vivienda habían creado un clima perfecto para el Gobierno.
Al igual que otras casas de encuestas, el escenario no era nada halagüeño para los partidos en el Gobierno. Con la crisis de vivienda todavía macerándose, el PSOE caía del 31,7 % de los votos del 23J a un 25,6 %. El mes anterior, el partido registraba su peor resultado en Sigma Dos de toda la legislatura. En octubre, el partido solo recuperaba un 0,2 %. A su izquierda, debido a la división entre Sumar y Podemos, las cifras eran todavía peores.
Frente a ellos, el PP mantenía la primera posición. Sin embargo, debe destacarse que el partido no mejoraba frente al 23J e incluso perdía cinco décimas. La derecha conseguía una mayoría de doscientos escaños no gracias al papel de Feijóo como líder de la oposición, sino al tremendo impulso de Vox (del 12,4 % al 18,3 %) y a la fragmentación y desgaste de la izquierda.
Las conclusiones de El Mundo son similares a las de otros periódicos. La derecha partía de muy buena posición, con aproximadamente el 51 % de los votos y en la mayoría de casos por encima de los doscientos escaños. El Español, con un sondeo exprés entre el 1 y 3 de octubre, dibujaba un escenario similar. La encuesta de 40dB para El País, que realizó su trabajo ya unos días después de la convocatoria, daba unos números similares, llegando a la conclusión de que no había un efecto inmediato tras el anuncio electoral. El PSOE disfrutaba un ligero ascenso, si bien PP y Vox también experimentaban un impulso, por lo que la subida de Sánchez quedaba amortizada.
Sin embargo, hablamos de las encuestas de hace ya un mes. En política, especialmente en la española, todo puede cambiar de un día para otro. ¿Qué pasó en las siguientes semanas? ¿Y si el cambio no iba a ser inmediato, sino que la izquierda se iba a recuperar poco a poco?
¿Remontan o no remontan?
Desde el adelanto electoral y hasta la tragedia de Urda, la vivienda siguió dominando la agenda. El fallecimiento de Maricarmen o la convocatoria de la huelga general (la primera desde 2012) anclaron la crisis de vivienda como principal debate público. El fracaso de la unión de las izquierdas, los pactos para el Senado o el debate sobre las pensiones y otras medidas sociales (con algunos traspiés de Feijóo incluidos) fueron los otros grandes temas durante dichas semanas.
La combinación de estos asuntos se reflejó en las encuestas, mostrando el resultado que el PSOE parecía esperar con el adelanto. El PP no solo se quedaba estancado, sino que caía hasta el 30,6 % en intención de voto (Sigma Dos, para El Mundo). Esta era su peor cifra de toda la legislatura. Mientras tanto, el PSOE por fin recuperaba terreno. Sánchez obtenía por entonces el 26,1 %. La cifra sigue siendo considerablemente más baja que la obtenida el 23J (hasta cinco puntos menos), pero sí indicaba un proceso de recuperación. De hecho, en apenas una semana, el PSOE había subido ocho décimas.
El fracaso de la unión de las izquierdas, los pactos para el Senado o el debate sobre las pensiones y otras medidas sociales (con algunos traspiés de Feijóo incluidos) fueron los otros grandes temas.
Sin embargo, darle una vuelta a una mayoría tan consolidada como la de PP y Vox es más que complicado, especialmente en un espacio de cuarenta o cincuenta días. A pesar del retroceso del PP, la derecha mantenía una mayoría de 190-200 escaños, sobre todo por el partido de Abascal, que incluso se acerca cada vez más a la cifra mágica del 20 %.
Pasando de El Mundo a El Español, las conclusiones son parecidas. SocioMétrica indica que el PSOE recuperaba terreno, pero que la mayoría de derechas tenía una probabilidad del 99 %. De hecho, más interés suscitaba la pelea por la primera posición. La brecha entre el PP y el PSOE se ha ido reduciendo con el paso del tiempo. Sumando el retroceso del PP (entre uno y dos puntos) y la subida del PSOE (de medio punto a un punto entero), la distancia entre ambos partidos se habría reducido unos dos puntos. Es decir, el PP seguía siendo primera fuerza política con un 30-32 % de los votos, pero el PSOE se acercaba con el 26-27 %.
Sin duda, el principal objetivo de un partido es gobernar, algo que, vistas las encuestas, sigue pareciendo complicado para los socialistas. De todas formas, el PSOE podría «medio contentarse» si consigue quedar primero. Aunque PP y Vox gobernaran, Sánchez podría no solo liderar la oposición, sino monopolizar la izquierda y prepararse para un retorno electoral. Que la distancia se fuera reduciendo a un mes de las elecciones podría provocar un efecto bola de nieve, con votantes de izquierdas cada vez más motivados y movilizados. Esto podría, poco a poco, reducir más la brecha o incluso revertirla. Sin embargo, ningún análisis previo al accidente de Urda es hoy en día válido.
Barajar y volver a repetir
La gravedad del accidente de Urda obliga a recalibrar cualquier estudio político y deja en papel mojado cualquier tendencia que hayamos podido vislumbrar hasta ese momento. A diferencia de otras catástrofes o accidentes, las competencias en materia ferroviaria están claras. El Gobierno central concentra las principales competencias de gestión y prevención en esta materia, por lo que cualquier accidente evitable va a pasarle factura, pues los ciudadanos tienen claro quién debería haberlo impedido.
La gravedad del accidente de Urda obliga a recalibrar cualquier estudio político y deja en papel mojado cualquier tendencia que hayamos podido vislumbrar hasta ese momento.
La atribución de responsabilidad queda definida en las encuestas. Gracias a datos de YouGov, una de las encuestadoras internacionales más conocidas, sabemos que el 41 % de los encuestados apunta al Gobierno o al Ministerio de Transportes. De hecho, el segundo más señalado es Adif (18 %), que no deja de ser dependiente del Gobierno. Solo un 13 % apunta a un error humano, un 5 % a un fallo técnico imprevisible y un 17 % prefiere no contestar.
El impacto electoral, concretamente el perjuicio para un PSOE que (muy) poco a poco parecía levantar la cabeza, estaba claro. De hecho, incluso tras la dimisión de Óscar Puente, dos de cada tres españoles —y entre ellos un 42 % de los votantes del PSOE— creen que son necesarias más dimisiones dentro del Gobierno (todo según GAD3, para el ABC). Un 31 % de ellos también asegura que las explicaciones siguen siendo insuficientes.
Dicho esto, hasta cuatro son las encuestadoras que han publicado estimaciones tanto antes como después del accidente. Debido a que cada encuestadora tiene sus propios sesgos —mayores o menores, dependiendo de cada una—, lo más interesante es realizar una comparación interna. Es decir, podemos estudiar el cambio en la predicción de voto dentro de la misma encuestadora comparando ambos informes, uno anterior y otro posterior a la tragedia.
Todas ellas muestran la misma tendencia, aunque el cambio es más brusco en unas que en otras. Todas reflejan una caída del PSOE, que va desde una pérdida de solo dos décimas (NC Report, La Razón) hasta un punto y medio (Sigma Dos, El Mundo). Frente a ellos, el PP recupera entre 0,2 y 0,6 puntos en algunas encuestas, aunque en otras pierde 0,3 (NC Report, La Razón). Sin embargo, es necesario destacar que justamente las encuestadoras que predicen una ligera pérdida del PP son las que en la medición anterior indicaron que el PP no estaba cayendo tanto (32 % del voto). Por último, en la mayoría de encuestadoras Vox sigue subiendo, con la excepción de Sigma Dos, que predice una caída de 0,6 puntos.
Ante tal lío, lo mejor es hacer un promedio de las cuatro encuestas. Sumando todas ellas, el pronóstico es el siguiente: el PSOE pierde 0,75 puntos, hasta el 25,6 % de los votos. Frente al PSOE, el PP recupera ligeramente su posición tras unas semanas un tanto flojas, subiendo 0,25 puntos y llegando al 31,8 %. Por último, Vox sigue consolidándose en torno al 19 %. Pasando de votos a escaños, el PSOE pierde unos 3 escaños (más o menos lo que había ganado antes), el PP gana unos dos (insuficiente para recuperarse de la caída previa) y Vox otro (sigue subiendo).
Es necesario destacar que justamente las encuestadoras que predicen una ligera pérdida del PP son las que en la medición anterior indicaron que el PP no estaba cayendo tanto (32 % del voto).
En términos generales, tanto la recuperación del PSOE previa al accidente como el deterioro posterior son cambios pequeños. Si nos tuviéramos que quedar con una idea, sería la de Kiko Llaneras para El País: los movimientos son pequeños. Sin embargo, los ciudadanos son conscientes de las tendencias electorales durante unas elecciones. A esto se le conoce como efecto arrastre: si los ciudadanos ven un partido en ascenso (incluso si es un impulso menor), la imagen de dicha formación se refuerza y puede incluso hacerle ganar votos adicionales. Por lo pronto, puede influir de distintas formas. Quién sabe si esto se traducirá en votantes del PP movilizándose más para asegurarse la victoria o en todavía más votantes de izquierdas despertando ante un resultado hasta entonces inesperado. Lo que parece claro es que las tendencias previas al accidente ya no son válidas, pues la tragedia ha marcado un punto y aparte.
En la siguiente entrega, tras este repaso extenso sobre todo lo ocurrido en un mes, lo primero que deberemos abordar es si la tendencia provocada por Urda se mantiene o cómo ha influido la dimisión de Óscar Puente. Por otro lado, no se puede descartar que nuevos eventos políticos o incluso los debates (el primero será en laSexta) influyan en los sondeos. Por lo pronto, la mayoría de la derecha sigue consolidada en las encuestas.
