Alemania se prepara para unas elecciones que pueden volver a poner en el poder a un presidente de la derecha radical por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial. El cordón sanitario y el canciller, Friedrich Merz, se tambalean en Sajonia-Anhalt.

Cuando se piensa en las grandes elecciones que se producen en un año, sería normal considerar que las de Sajonia-Anhalt, un pequeño land del este alemán, no entran en esa categoría. Sin embargo, afirmar que pueden ser los comicios más importantes en Alemania de los últimos años no es para nada descabellado. Este domingo, Alternativa para Alemania (AfD) optará a gobernar a nivel estatal por primera vez en su historia y, por tanto, puede ser la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que gobierne un presidente estatal de un partido de derecha radical.

Ese es el principal motivo por el que muchos observadores europeos y mundiales van a prestar especial atención a lo que pase en Sajonia-Anhalt. En este momento, merece la pena preguntarse por qué AfD está por encima del 40 % en estimación de voto, toda una anomalía que podría darle la mayoría absoluta al partido de Alice Weidel.

También hay otras incógnitas en paralelo: ¿aguantaría el cordón sanitario un gobierno de concentración que fuese desde la izquierda de Die Linke hasta la derecha de la CDU? ¿Qué ocurre con el partido de Sahra Wagenknecht, que se ha abierto a dejar gobernar a AfD? ¿Y los diputados de la CDU que están incómodos con Merz pedirán su cabeza si el mal desempeño del partido deja paso a la derecha radical?

Ulrich Siegmund, «el hombre más peligroso de Alemania»

En política estamos acostumbrados a ver a economistas, juristas, reputados académicos o grandes empresarios liderar partidos. No es tan común ver a perfiles como el de Ulrich Siegmund, candidato de AfD a la presidencia de Sajonia-Anhalt, un comercial —eso sí, con grado universitario— reconvertido en político. Siegmund rompe el molde de su partido, caracterizado por no ser capaz de generar liderazgos carismáticos y populares, y es hoy día uno de los políticos alemanes con mayor impacto en redes sociales —especialmente TikTok—.

Es joven, conecta bien con su electorado y, según explican analistas alemanes, domina a la perfección la oratoria y el ritmo en cada uno de sus actos de campaña. Pero lo que le hizo dar un salto en términos de popularidad internacional fue la portada que le dedicó la revista Der Spiegel a propósito de estas elecciones. La revista le etiquetó como «el hombre más peligroso de Alemania» y desde entonces ha empleado esta misma frase a su favor.

Un buen líder es importante para ganar unas elecciones, pero no lo explica todo. Si AfD está, como señalan las encuestas, tan cerca de lograr la presidencia del land, es también por el propio lugar en que se celebran: Sajonia-Anhalt, en el este alemán.

Un territorio particular

Corría el año 2023 cuando la pequeña ciudad de Raguhn-Jeßnitz, en el este de Sajonia-Anhalt, eligió a su actual alcalde, Hannes Loth, que se convirtió en el primer funcionario público a tiempo completo de AfD. No fue un golpe al cordón sanitario, pero sí demostró que su ineficacia empezaba a ser palpable, aunque no en toda Alemania por igual.

Próximamente se celebrarán las elecciones estatales de Berlín. Allí la historia es distinta: las encuestas sitúan a AfD en tercer lugar, con la izquierda de Die Linke en primer puesto y por encima del 20 % de estimación de voto. En regiones como Sajonia-Anhalt, en cambio, la situación electoral es otra porque existe un sentimiento antiberlinés y antielitista. Estos territorios, que sienten un agravio comparativo a raíz de la unificación alemana y de las diferencias en riqueza, acceso a servicios e infraestructuras, han mostrado que son un caldo de cultivo propicio para propuestas populistas como la de AfD.

Estos sentimientos más arraigados se combinan con una tendencia particular en este land. La región se caracteriza por tener una volatilidad electoral especialmente alta y el sentimiento partidista no es especialmente fuerte. En lugar de articularse a través de la filiación partidista, la competición electoral en el territorio sajón-anhaltino se canaliza principalmente a través de las propias creencias. Esto da pie a grandes cambios entre elecciones, a grandes surgimientos y, también, a grandes caídas.

Un buen ejemplo es el partido Deutsche Volksunion (DVU), de derecha radical. El partido nunca llegó a tener representación en el Bundestag, pero en 1998 obtuvo el 12,8 % de los votos en el Landtag de esta región. Ni en las elecciones previas ni en las posteriores (debido a las disputas internas) logró un escaño. En este caso, bastó con una buena campaña que conectó con las demandas del momento para romper por completo con el sistema de partidos.

Actualmente, las encuestas señalan un cambio de tendencia de magnitudes similares. En 2021, AfD descendió hasta el 21 % de los votos en las elecciones estatales, pero ahora mismo se sitúa cerca del 42 %, lo que se traduciría en un aumento de más de veinte puntos. ¿Qué alternativas dejaría un escenario así al resto de partidos?

El cordón sanitario y el debate democristiano

La CDU ha sido el partido más votado en estas elecciones desde el año 2002. Liderada por el canciller Friedrich Merz, que atraviesa una importante crisis de confianza interna, la formación democristiana presenta a Sven Schulze como candidato. Sin embargo, el hueco que ha dejado Reiner Haseloff es imposible de llenar. Durante catorce años, Haseloff fue el ministro-presidente de Sajonia-Anhalt, pero dimitió del cargo en enero de 2026, cuando ya el partido apuntaba a una pérdida de apoyos importante.

Si la mitad de la prensa alemana e internacional está prestando atención al auge de AfD, la otra mitad está desentrañando las posibles consecuencias de estas elecciones en clave CDU. Ningún resultado parece bueno para el partido. Si la derecha radical consigue la mayoría absoluta —ahora veremos cómo podría lograrlo—, se verá como un fracaso democrático y se culpará a los de Merz. Si AfD no llega, la aritmética electoral hará que todos los demás partidos que formen parte del Landtag tengan que unirse para gobernar, obligando a la CDU, como segundo partido más votado, a buscar una fórmula similar a la de Turingia y Sajonia, donde necesita el apoyo de Die Linke. Sin embargo, varios miembros de la CDU ya han advertido de que no están por la labor de darle a la izquierda radical la oportunidad de decidir sobre la agenda del centroderecha. En consecuencia, el escenario es bastante incierto.

Dando un paso más allá, el contexto electoral lleva empujando la discusión sobre el cordón sanitario (Brandmauer en alemán) varios años. Este nació con dos propósitos: impedir que un partido de derecha radical alcanzase el poder y, en consecuencia, diluir su apoyo en las urnas. Sin embargo, son cada vez más los que defienden que está fallando en su propósito. En la actualidad, la brecha de representación se agranda a medida que AfD continúa mejorando sus pronósticos electorales, incluso en zonas tradicionalmente progresistas como Berlín.

Por este motivo, son varias las corrientes internas dentro de los democristianos que piden repensar el propósito y la utilidad de un cordón sanitario, el cual, bajo su punto de vista, hace más mal que bien al partido. De hecho, como explica POLITICO, el propio Merz ha evitado hacer uso del término «cordón sanitario» durante la campaña, consciente de que existe una discusión en el partido sobre este asunto. Cabe recordar que el propio canciller está tambaleándose por su falta de apoyos internos y los problemas económicos del país.

Con todo, es poco probable que la CDU vaya a romper aquí y ahora su compromiso histórico. Si se da, será en un futuro, pero sin lugar a dudas lo que ocurra en Sajonia-Anhalt va a tener un impacto en ese debate. Ahora bien, existen otros partidos que se han mostrado más dispuestos a colaborar de algún modo con AfD.

En este caso, el partido de Sahra Wagenknecht, BSW, ha abierto la puerta a una abstención estratégica en caso de que esta permita la gobernabilidad de la región. Actualmente las encuestas lo sitúan por debajo del umbral electoral (fijado en el 5 %), pero esta es precisamente la clave que podrá decidir si AfD tiene una mayoría o si no.

El voto estratégico de la barrera electoral

La lógica es sencilla: cuantos menos partidos logren entrar en el Landtag, más posibilidades tendrá Ulrich Siegmund de gobernar. El reparto de asientos favorecerá más al partido de derecha radical y populista si el pastel se divide entre el menor número posible de partidos. Actualmente, son tres los partidos que se juegan entrar: Los Verdes, a los que la media de encuestas sitúa ligeramente por encima del umbral; BSW, que está algo por debajo, y los liberales del FDP, que rondan el 3 %.

Este contexto ha derivado en un llamamiento al voto estratégico por parte de los opositores a AfD. Die Linke se sitúa en el 11,9 % y los socialdemócratas del SPD en el 8,1 %, y la atención se centra particularmente en los ecologistas para que logren superar la barrera. Al mismo tiempo, esta dinámica puede hacer que los resultados finales se alejen de lo que las encuestas han venido midiendo en las últimas semanas. Aunque en realidad lo único abierto es la pregunta central: si AfD tendrá o no su primera mayoría absoluta y su primer gobierno.

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por Jorge de Diego Hurtado

Politólogo, analista electoral y cinéfilo cuando me dejan. Cofundé El Tablero Político y ahora trabajo también en Agenda Pública. Antes, merodeé por Bruselas.

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