Este sábado, Islandia vota si empezar un proceso de adhesión a la Unión Europea. Estudiamos qué importancia puede tener esta consulta, tan reñida según las encuestas.

¿De qué va este referéndum?
Este domingo, los islandeses están llamados a decidir si apoyan las negociaciones para ser un nuevo estado de la Unión Europea. El camino hasta esta votación no ha sido nada fácil, dado que esta cuestión ha vuelto a debatirse seriamente más de una década después de que Islandia retirara su solicitud de adhesión en 2013. Pero empecemos por el principio.
La llamada tierra del hielo está conformada por una isla principal, rodeada de otras más pequeñas e islotes adyacentes en el océano Atlántico. Cuenta con una población de aproximadamente 366.425 habitantes, de los cuales hasta un tercio vive en la capital, Reikiavik.
En 1944, Islandia se convirtió en república tras un referéndum, poniendo fin a su unión con Dinamarca. En 1946, las fuerzas aliadas de la Segunda Guerra Mundial abandonaron la isla, que en 1949 se unió a la OTAN. A partir de entonces, su economía creció gracias a la pesca y el Plan Marshall. En 1994, se unió al Espacio Económico Europeo, lo que contribuyó a diversificar su economía, sin profundizar más en su relación con la actual Unión Europea, dado que este acuerdo le permite acceder al mercado único de la UE. Además, forma parte del Espacio Schengen, que garantiza la libre circulación de personas en el continente.
Sin embargo, la crisis financiera de 2008 llevó a protestas, cambios políticos y una nueva Constitución. Fruto de dicha crisis, el archipiélago presentó su solicitud para unirse a la UE en 2009, pero las negociaciones se suspendieron en 2013. Los gobiernos posteriores han insistido en que cualquier reanudación de las negociaciones debe ser aprobada previamente por referéndum.
Tras las elecciones parlamentarias de 2024, el nuevo gobierno de coalición formado por la Alianza Socialdemócrata, Viðreisn (Partido de la Reforma Liberal) y el Partido del Pueblo acordó celebrar un referéndum antes de 2027, aunque el Partido del Pueblo no apoya la adhesión a la UE.
La intrahistoria del referéndum
En julio de 2009, el gobierno islandés liderado por la Alianza Socialdemócrata presentó la solicitud de adhesión a la UE tras sufrir una grave crisis financiera. Si bien las negociaciones duraron tres años, varios temas clave, como la Política Pesquera Común, seguían sin resolverse. El gobierno anunció que las negociaciones se suspenderían hasta después de las elecciones parlamentarias de abril. Tras los comicios, los partidos de izquierda sufrieron una gran derrota, mientras que el Partido Progresista (centrista) obtuvo una victoria abrumadora.
El 22 de mayo de 2013, los líderes del Partido Progresista y el Partido de la Independencia (ambos contrarios a la adhesión de Islandia a la UE) anunciaron que su plataforma de coalición suspendería todas las negociaciones de adhesión y no las reanudaría a menos que primero fueran aprobadas por un referéndum. El asesor del entonces primer ministro, Sigmundur Davíð Gunnlaugsson, declaró: «Más adelante en el mandato habrá un referéndum sobre si Islandia debe continuar con las negociaciones, aunque aún no se ha decidido la fecha».
El nuevo ministro de Finanzas, Bjarni Benediktsson, añadió: «Creemos que las negociaciones de adhesión comenzaron sin el apoyo necesario en Islandia. No seguiremos adelante con ellas. También tenemos que escuchar lo que la UE tenga que decir sobre nuestro enfoque; quizá no tenga sentido celebrar un referéndum».
El 22 de febrero de 2014, los partidos en el gobierno acordaron retirar formalmente la solicitud de adhesión sin celebrar primero un referéndum y presentaron un proyecto de ley al parlamento para solicitar su aprobación. Sin embargo, el 25 de febrero, Ragnheiður Ríkharðsdóttir, presidenta del grupo parlamentario del Partido de la Independencia, anunció que no votaría a favor de la propuesta.
Ya en 2022, los líderes de la Alianza Socialdemócrata, el Partido Pirata y Viðreisn presentaron al parlamento islandés sus propuestas para celebrar un referéndum sobre la adhesión a la UE antes de finales de 2022. El 15 de septiembre de 2022, los tres líderes acordaron una pregunta para el referéndum:
«¿Quiere que Islandia retome el asunto en las negociaciones con la Unión Europea con el objetivo de concluir un acuerdo de adhesión que sería sometido a la nación para su aprobación o rechazo?», con opciones de respuesta Sí o No.
Pero no sería hasta las elecciones parlamentarias de 2024, tras las cuales la Alianza Socialdemócrata, Viðreisn y el Partido del Pueblo formaron un nuevo gobierno de coalición, cuando se acordó celebrar un referéndum. Antes de organizar este, el nuevo gobierno crearía un panel de expertos independientes para evaluar las ventajas y desventajas de mantener la corona islandesa frente a la adopción del euro, con el fin de garantizar un debate más maduro.
El 6 de marzo de 2026, la primera ministra Kristrún Frostadóttir anunció que su gobierno había acordado celebrar el referéndum el 29 de agosto de 2026. La comisionada de Ampliación, Marta Kos, acogió con satisfacción el anuncio, afirmando: «Una decisión importante se presenta ahora ante el pueblo islandés». Kristrún añadió que, si los islandeses votan «Sí», las negociaciones podrían comenzar antes de finales de 2026. El 28 de mayo de 2026, el Alþingi aprobó la propuesta de celebrar el referéndum. Finalmente, la pregunta que deberían contestar los islandeses será «¿Debe Islandia reanudar las negociaciones para su adhesión a la Unión Europea?».
Argumentos a favor y en contra
La campaña del «Sí» argumenta que Islandia ya adopta muchas leyes de la UE a través del Espacio Económico Europeo, pero no tiene influencia directa en las decisiones de la UE. Los partidarios también destacan posibles beneficios económicos, como una mayor estabilidad monetaria mediante la posible adopción del euro, además de que podría fortalecer la posición de Islandia ante la incertidumbre geopolítica, citando la crisis de Groenlandia.
Por el contrario, la campaña del «No» se centra en la soberanía, argumentando que la adhesión a la UE podría reducir el control de Islandia sobre la agricultura, los recursos naturales y, especialmente, la pesca. Los opositores también critican la burocracia de la UE y sostienen que el actual acuerdo proporciona acceso económico a Europa sin renunciar al poder de decisión nacional.
¿Con qué rapidez podría Islandia unirse a la UE?
La respuesta corta, de acuerdo con el subdirector del Centro para Europa del Atlantic Council, James Batchik es: «Depende». Como todos los países candidatos a la UE, Islandia tendría que adoptar el ingente número de tratados, leyes, reglamentos y decisiones jurídicas de la UE, conocidos como acervo comunitario. Islandia se encuentra en una posición sólida para hacerlo, lo que podría permitirle avanzar rápidamente en las negociaciones de adhesión.
Sin embargo, también pueden surgir obstáculos en el proceso de adhesión. Lograr un consenso sobre las normas de la UE relativas a la pesca, especialmente en lo que respecta a la gestión pesquera y las cuotas de captura, probablemente resultará polémico y prolongado.
Las consideraciones políticas tanto en Europa como en Islandia podrían determinar el ritmo del proceso. La adhesión requiere el consentimiento de todos los Estados miembros de la UE, y algunos de ellos desean vincular las reformas institucionales de la UE a la ampliación, un debate complejo que podría retrasar aún más el proceso.
El momento elegido por Islandia para presentar su candidatura también podría coincidir con el creciente sentimiento euroescéptico en Europa, sobre todo si llegan al poder líderes populistas opuestos a la ampliación, como Marine Le Pen, una de las favoritas en las elecciones presidenciales francesas de 2027.
Votación en medio de una borrasca geopolítica
Mientras Rusia continúa su guerra contra Ucrania y la competencia global en el Ártico se intensifica, Islandia se encuentra en una encrucijada estratégica. Más allá de las preocupaciones inmediatas de seguridad relacionadas con la brecha GIUK, el orden internacional basado en normas se ve cada vez más cuestionado.
Si bien la seguridad de Islandia está garantizada por la OTAN, la retirada de Estados Unidos de Europa y la creciente incertidumbre tras las amenazas estadounidenses de invadir o «comprar» Groenlandia y de aplicar aranceles globales han acercado a Islandia a la UE. Por otro lado, tanto la soberanía islandesa como la gestión pesquera siguen siendo los principales argumentos para mantener el statu quo. En todo caso, serán los propios islandeses los que decidan en última instancia si quieren emprender este camino.
