Pese a ser una mera elección parcial, mucho está en juego en Makerfield: la posibilidad de que Burnham se convierta en líder laborista y la hegemonía de Farage en la derecha.

Por lo general, las elecciones parciales (o by-elections) no son algo que suscite demasiado interés en la política británica. Sin embargo, la elección parcial de Makerfield del próximo 18 de junio será una prueba de fuego para los dos partidos más relevantes del escenario nacional: el Partido Laborista del actual primer ministro, Keir Starmer, y Reform UK, la formación liderada por Nigel Farage.

Para los laboristas, Makerfield es la llave que puede abrir o cerrar la sucesión de Keir Starmer. Para Reform, la by-election decidirá si es  un partido solvente o si la escisión a su derecha, Restore Britain, puede causarle un daño real.

Burnham o el vacío

La by-election de Makerfield no ha llegado de la forma habitual. Es la primera vez desde la elección parcial de Leyton en 1965 que una by-election se convoca expresamente para dar entrada en el Parlamento a alguien que no tiene escaño. En este caso, Josh Simons, el diputado laborista que ganó el escaño en 2024 con el 45,2 % de los votos, dimitió voluntariamente para ceder su asiento a Andy Burnham, el popular alcalde del Gran Mánchester. Con ello, permitiría el regreso de Burnham a Westminster, desde donde podría disputar a Keir Starmer el liderazgo del partido.

Para entender la urgencia de la operación, hay que recordar en qué estado se encuentra el laborismo. Tras las elecciones locales de mayo, en las que el partido sufrió pérdidas históricas, más de 80 diputados exigieron públicamente la dimisión de Starmer o, como mínimo, una hoja de ruta para su salida. El problema es que el partido tenía un vacío de liderazgo evidente y, pese a las firmas, no había un candidato que pusiera de acuerdo a los desencantados con Starmer.

Las normas internas del partido exigen que cualquier candidato a la dirección sea miembro del Parlamento y cuente con el respaldo de al menos el 20 % de los diputados del partido (81 diputados en el caso actual). Burnham, como alcalde regional, no tiene escaño y de ahí la maniobra.

El Comité Ejecutivo Nacional (NEC) aprobó formalmente su candidatura el 15 de mayo, algo que no hizo en la by-election de Gorton and Denton, en la que el partido sufrió una colosal derrota frente a Los Verdes. 

Si la victoria es ajustada, o si hay derrota, el partido habrá perdido un bastión que controla desde 1983. Además, seguiría sin tener un relevo creíble para salir del pozo.

Las últimas encuestas sitúan a Burnham con una ventaja considerable sobre Reform. Son números relativamente cómodos, pero no tranquilizadores. El margen laborista en Makerfield en 2024 era de más de 13 puntos, y Reform ha crecido considerablemente desde entonces. Si Burnham gana con holgura, quedará claro que tiene un capital electoral real capaz de resistir el deterioro generalizado del partido, lo que le dará el impulso que necesita para forzar un cambio de liderazgo. Si la victoria es ajustada, o si hay derrota, el partido habrá perdido un bastión que controla desde 1983 en el peor momento posible. Además, seguiría sin tener un relevo creíble para salir del pozo.

A Farage le crecen los enanos

Reform llega a Makerfield en una posición aparentemente inmejorable. En las elecciones locales de mayo, el partido ganó los ocho distritos de la circunscripción, a pesar de que las encuestas lo situaban entonces a tres puntos de los laboristas. En este escenario, para Reform, derrotar a Burnham en Makerfield sería algo más que ganar una by-election. Significaría frenar en seco la única alternativa creíble al liderazgo laborista actual. Además, en el contexto de debilidad de Starmer, un resultado así podría acelerar la crisis interna laborista de forma imprevisible.

El problema es Restore Britain. Este partido fue fundado por Rupert Lowe, exdiputado de Reform por Great Yarmouth, tras ser suspendido del partido en marzo de 2025 (por denuncias de acoso poco después de criticar públicamente a Farage). Lejos de retirarse, Lowe convirtió su salida en un proyecto político y registró Restore Britain como partido en febrero de 2026. El partido se sitúa ideológicamente todavía más a la derecha que Reform en materia migratoria. Y por si no fuera suficiente, recientemente ha conseguido el respaldo mediático de Elon Musk.

La primera señal del daño que Restore puede infligir a Reform llegó en las elecciones locales de mayo en Norfolk. Allí, la formación local afiliada a Restore, Great Yarmouth First, se hizo con los nueve escaños que disputó, privando a Reform de los tres asientos que le hacían falta para obtener la mayoría absoluta en el Consejo del Condado.

Las encuestas los sitúan entre el 7 y el 8 %.  Son números que, en una carrera tan ajustada, podrían arrebatarle la victoria a Reform y dársela a Burnham.

Makerfield es la segunda gran prueba. La candidata de Restore es Rebecca Shepherd, empresaria local del área de Wigan. Las encuestas los sitúan entre el 7 y el 8 %.  Son números que, en una carrera tan ajustada, podrían arrebatarle la victoria a Reform y dársela a Burnham.

Las implicaciones de esto no serían menores. Si Restore puede impedirle a Reform ganar en Norfolk y en Makerfield, la pregunta obvia es cuántas circunscripciones más puede costarle en unas generales.

Dos preguntas en Makerfield

Mañana, Makerfield responderá a al menos dos preguntas con implicaciones que van mucho más allá de sus 76.000 votantes registrados.

La primera, si el factor Burnham es tan potente como sugieren las encuestas, o si ni siquiera la figura más popular del laborismo puede resistir el desgaste acumulado de Starmer.

La segunda, si la fragmentación a su derecha puede salirle cara a Farage, hasta el punto de costarle una victoria que hasta ahora parecía probable en las próximas generales, o si, por el contrario, logra seguir sumando adeptos.

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por Iván Sánchez Marañón

Investigador FPU en el Departamento de Ciencia Política y Sociología de la Universidad de Navarra. Máster en Ciencia Política y Comportamiento Político en la London School of Economics and Political Science. Interesado en el comportamiento electoral, la opinión pública y la comunicación política.

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