Examinamos la Argentina desde el punto de vista de los índices económicos.

La final entre España y Argentina brinda la excusa perfecta para hacer una aproximación a la economía de la Tierra de la Plata y ver qué cambios ha experimentado bajo la tutela de Javier Milei. El país albiceleste ha sido un ciclo de crisis en la última década: tras la apertura comercial y el endeudamiento durante el gobierno de Mauricio Macri, la inflación alcanzó el 47,6 % en 2018 y la pobreza escaló al 35,4 % en 2019, mientras la deuda externa creció un 76 %. Alberto Fernández (2019-2023) heredó una recesión agravada por la pandemia, con inflación del 57,3 % en 2019 y un acuerdo con el FMI para reestructurar la deuda. Desde su llegada en 2023, Javier Milei ha implementado reformas radicales para estabilizar la economía, las cuales van a examinarse desde varios indicadores objetivos.
Un legado extremadamente complicado
El mandato de Mauricio Macri (2015-2019) comenzó con promesas de reducir la inflación y la pobreza, pero su gestión quedó marcada por la liberalización del cepo cambiario y una política de apertura comercial que generó una fuga de capitales y un aumento del endeudamiento público. En 2018, la inflación alcanzó el 47,6 %, la más alta en tres décadas, mientras la pobreza trepó al 35,4 % y la indigencia al 7,7 %. La deuda externa bruta creció un 76%, pasando de 157.792 millones de dólares en 2015 a 232.952 millones en 2019, con vencimientos críticos entre 2020 y 2023. Ante la crisis cambiaria de 2018 —desencadenada por la salida de capitales y la suba de tasas en EE. UU.—, Macri recurrió al FMI, que otorgó un préstamo de 50.000 millones de dólares, el mayor en la historia del organismo, a cambio de metas de déficit fiscal.
En 2018, la inflación alcanzó el 47,6 %, la más alta en tres décadas, mientras la pobreza trepó al 35,4 % y la indigencia al 7,7 %.
Alberto Fernández (2019-2023) asumió en medio de una recesión técnica y la pandemia de COVID-19, que profundizó la crisis. Su gobierno priorizó el gasto público para mitigar el impacto social, pero la inflación se disparó: Argentina cerró 2019 como el tercer país con más inflación del mundo (57,3 %), solo detrás de Venezuela y Zimbabue. La pobreza superó el 40 % y el salario mínimo se desplomó un 34,8 % en términos reales durante el mandato de Macri, tendencia que se mantuvo. Fernández renegoció la deuda con el FMI en 2022, pero la inflación acumulada superó el 200 % hacia fines de 2023, dejando una economía con déficit fiscal crónico y reservas en mínimos históricos.
La llegada de Javier Milei: libertad económica y motosierra
En medio de esta crisis económica, Javier Milei llegó al poder el 10 de diciembre de 2023 tras ganar las elecciones del 19 de noviembre con el 56 % de los votos. Su planteamiento electoral estaba basado en un solo concepto: la «libertad económica». Esta se traduce en múltiples facetas como la reducción del Estado, eliminación de regulaciones, dolarización de la economía y equilibrio de las finanzas públicas con un ajuste fiscal radical.
Para ello prometió privatizar empresas estatales, flexibilizar el mercado laboral y acabar con el déficit fiscal heredado. Aplicó sus primeras reformas el 20 de diciembre de 2023 con un decreto ómnibus que sentaba las «Bases para la Reconstrucción de la Economía Argentina», que desreguló sectores clave como comercio, alquileres y trabajo, y declaró la emergencia pública por dos años. A este le han seguido multitud de medidas, incluida una polémica reforma laboral duramente criticada por permitir la ampliación de la jornada laboral hasta las doce horas diarias o recortes significativos en las indemnizaciones. Pese a todo, este artículo pretende medir esta economía mediante una serie de indicadores objetivos: PIB per cápita, índice de desarrollo humano, inflación, tasa de desempleo y balanza comercial.
En medio de esta crisis económica, Javier Milei llegó al poder el 10 de diciembre de 2023 tras ganar las elecciones del 19 de noviembre con el 56 % de los votos.
PIB per cápita: caída inicial y recuperación incipiente
El PIB per cápita de Argentina refleja los vaivenes de la última década: el ajuste inicial de Milei generó una contracción del 3,5 % en 2024, producto de la recesión inducida por el shock de austeridad (recorte de subsidios, congelamiento de obra pública y reducción del gasto en un 30 %). Sin embargo, el Banco Mundial proyecta un crecimiento del 4,4 % para 2025 y del 3,6 % para 2026, impulsado por la estabilidad macroeconómica, las inversiones en el sector energético (especialmente Vaca Muerta) y el repunte agroindustrial. No obstante, este crecimiento aún no compensa la pérdida de poder adquisitivo acumulada desde 2018, y el PIB per cápita en paridad de poder adquisitivo (PPA) sigue por debajo de los niveles de 2015.
Índice de Desarrollo Humano (IDH): El costo social de la austeridad
El Índice de Desarrollo Humano de Argentina, que en 2022 lo ubicaba en el puesto 47.º mundial (categoría «Muy Alto»), enfrenta riesgos por el deterioro de indicadores sociales bajo el gobierno de Milei. Aunque el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo aún no ha publicado datos oficiales para 2024-2026, el aumento de la pobreza (que superó el 50 %) y la caída del salario real (un 20 % en 2024) sugieren un retroceso en dimensiones clave del IDH, como ingreso per cápita y reducción de la desigualdad. El coeficiente de Gini —que mide la desigualdad— pasó de 0,435 en el primer trimestre de 2025 a 0,442 en el mismo período de 2026, lo que indica una mayor concentración del ingreso. Además, el recorte en educación y salud pública (como la eliminación de programas sociales) podría afectar el índice de esperanza de vida y acceso a la educación, pilares del IDH.
Inflación: del 20 % mensual a una desinflación sin precedentes
La inflación ha sido el principal flagelo heredado por Milei: en diciembre de 2023, el IPC interanual superaba el 200 %, con picos mensuales del 25 %. Tras la devaluación del 54 % en diciembre de 2023 y el congelamiento de tarifas, la inflación comenzó a ceder: en abril de 2026, la variación mensual fue del 2,15 %, mientras que la interanual (mayo 2025-mayo 2026) se ubicó en 33,2 %. Este proceso de desinflación —el más rápido en treinta años— se logró mediante una política monetaria contractiva (tasas de interés reales positivas), el ancla cambiaria (dólar oficial estable) y la reducción del déficit fiscal. Sin embargo, el Banco Mundial advierte que la desinflación se desaceleró a fines de 2025 por factores externos, como el conflicto en Medio Oriente, que presionó los precios de los commodities.
Tasa de desempleo: ajuste laboral y recuperación gradual
El mercado laboral fue uno de los sectores más golpeados por las reformas. En el tercer trimestre de 2025, la tasa de desempleo se ubicó en 6,3 %, pero en el primer trimestre de 2026 subió al 7,8 %, reflejando el impacto del ajuste fiscal en sectores como la construcción y el comercio. El decreto ómnibus de Milei flexibilizó las leyes laborales, extendiendo el período de prueba a ocho meses y eliminando indemnizaciones dobles por despidos no registrados, lo que facilitó los recortes de personal en empresas. No obstante, el índice de salarios mostró una recuperación parcial: en abril de 2026, creció un 3,7 % mensual y un 36,9 % interanual (INDEC, 2026), aunque sin alcanzar el ritmo de la inflación. La tasa de empleo se mantuvo en 44,8% (primer trimestre de 2026), mientras la informalidad laboral se estabilizó en torno al 40% (INDEC, EPH 2026).
Balanza comercial: superávit récord por devaluación y restricciones
La balanza comercial es el indicador más positivo del gobierno de Milei. En marzo de 2026, Argentina registró un superávit récord de 2.523 millones de dólares, el vigésimo octavo mes consecutivo con resultado positivo. Las exportaciones alcanzaron un máximo histórico de 8.645 millones de dólares, impulsadas por la devaluación del peso (que abarató los productos argentinos) y el aumento de los precios de los commodities (soja, trigo, energía). Por el lado de las importaciones, estas cayeron a 6.122 millones de dólares debido a las restricciones cambiarias y la caída de la demanda interna. Sin embargo, el superávit se explica en gran parte por la compresión de importaciones (especialmente de bienes de capital), lo que podría limitar el crecimiento a mediano plazo por falta de inversión en infraestructura.
Polémicas y retos: ¿Hacia dónde va la economía argentina?
Las reformas de Milei han generado profundas divisiones. El decreto ómnibus, que desreguló sectores clave como alquileres, comercio exterior y trabajo, fue criticado por violar el principio de legalidad y debilitar derechos laborales. Las protestas sociales se multiplicaron: en 2024, la CGT convocó a paros generales contra los recortes a jubilaciones y subsidios, mientras que los movimientos piqueteros bloquearon rutas exigiendo planes sociales. A nivel político, el Congreso rechazó por primera vez en la historia un decreto nacional que buscaba aumentar el presupuesto de gastos reservados.
Los retos inmediatos son inmensos. El principal desafío es la sostenibilidad de la deuda: aunque el riesgo país bajó de 2.000 a 570 puntos básicos, Argentina debe 44.000 millones de dólares al FMI entre 2026 y 2030 y ha pedido un crédito extraordinario a la administración Trump. Además, el modelo de crecimiento basado en exportaciones primarias choca con la necesidad de diversificar la economía y generar empleo de calidad. Sin un consenso político que garantice continuidad a las reformas, el riesgo de retroceso o inestabilidad persiste. La pregunta clave es si la estabilidad macroeconómica logrará traducirse en bienestar social, o si el ajuste profundizará la desigualdad y la pérdida de derechos.
