Pese a ser una elección parcial, en Holborn y St Pancras se decide la capacidad de los verdes de disputar el espacio a los laboristas y la solidez del efecto Burnham.

Si bien las elecciones parciales (o by-elections) no suelen ser de gran interés para la política de Reino Unido, los comicios de este 8 de octubre en la circunscripción de Holborn y St Pancras se unen a otras elecciones parciales como las de Gorton y Denton, Makerfield o Clacton-on-Sea, cuya repercusión puede ir más allá de lo local.
Se trata nada más y nada menos que del escaño que ocupaba el primer ministro Keir Starmer desde 2015 y que, tras su dimisión hace un mes, será fruto de una importante disputa entre verdes y laboristas.
Para los verdes, la cita es la oportunidad de convertir su ascenso en las encuestas en un escaño en el corazón de la izquierda urbana, con nada menos que con su líder como candidato. Para los laboristas, es una prueba de si el efecto Burnham es lo bastante sólido como para frenar la fuga de votantes hacia su izquierda.
La apuesta de Polanski
Holborn y St Pancras ha sido considerado un bastión laborista históricamente. Desde su creación en 1983, el partido nunca ha bajado del 40 % de los votos. De hecho, solo ha tenido dos diputados en cuatro décadas, Frank Dobson y el propio Starmer.
Sin embargo, su monopolio se está resquebrajando. Aunque Starmer ganó en 2024 con casi el 49 % de los votos, esto supuso una caída de más de 17 puntos con respecto a las generales anteriores. Gran parte se debió al descontento con la posición del partido respecto a la guerra en Gaza, lo que capitalizó el apoyo entre el independiente Andrew Feinstein (18,9 %) y los verdes (10,4 %).
Las elecciones locales de mayo apuntaron en la misma dirección. Aunque los laboristas se hicieron con la victoria en el consejo del distrito de Camden (el cual integra, entre otros, a Holborn y St Pancras), los verdes se quedaron a solo 5 puntos (32,5 % vs 27,1 %), a lo que se suma el 3,2 % del partido fundado por Feinstein, la Camden People’s Alliance (CPA).
Esos comicios de mayo nos dan algunas pistas de lo que puede ocurrir. En los cinco distritos del sur de Holborn y St Pancras, los laboristas superaron a verdes y CPA por solo un punto de media, frente a una ventaja de seis puntos en los cinco del norte (sin contar Primrose Hill, donde apenas un tercio de los votantes pertenece a la circunscripción).
Teniendo en cuenta que ahora Andrew Feinstein y la CPA respaldan a los verdes, el camino más probable de Polanski hacia la victoria pasa, por tanto, por obtener un resultado muy superior en el sur, recogiendo los votos de la CPA y mejorando sus cifras de mayo entre los residentes más jóvenes y de distintos orígenes, a pesar de un clima nacional menos favorable.
Desde la llegada de Polanski al liderazgo, la militancia se ha triplicado hasta superar los 220.000 afiliados.
El partido cuenta con varios puntos a su favor. Desde que Polanski ganó la dirección de los Verdes en otoño de 2025, el partido ha seguido una estrategia de ecologismo populista dirigida a la izquierda urbana y universitaria. Desde su victoria, la militancia se ha triplicado hasta superar los 220.000 afiliados. Además, los verdes ganaron en Gorton y Denton por más de 12 puntos, con los laboristas en tercer lugar, y lograron unos buenos resultados en las elecciones locales del pasado mayo.
Sin embargo, no todo son buenas noticias para Polanski. Primero, aunque cuente con el apoyo de Feinstein y la CPA, tendrá un competidor dentro de la izquierda alternativa. Será George Galloway, líder del Workers Party, el cual ha tenido éxito en algunas elecciones recientes, sobre todo entre el electorado musulmán. Así, pese a que nadie espera que consigan adelantar ni a verdes ni laboristas, sí que podría arrebatar una cantidad importante de votos a los primeros. Sin ir más lejos, en unas elecciones locales celebradas hace unas semanas en Burnage, la victoria de los laboristas sobre los verdes fue de una magnitud menor que el resultado obtenido por el Workers Party, por lo que son un conjunto de grupos clave dentro de la competencia en la izquierda.
A eso se suma un riesgo adicional para Polanski. Al presentarse él mismo, convierte un resultado local en un veredicto sobre su liderazgo. Él asegura que seguirá al frente del partido pase lo que pase, pero en su entorno ya se admite que podría haber tocado techo y que muchos votantes dudan de si cambiar su voto con Burnham en el cargo. Incluso su mensaje ha cambiado de matiz. Mientras que hace unos meses pedían el voto para sustituir al Partido Laborista, ahora lo hacen para empujarlos más hacia la izquierda, una aspiración bastante más modesta.
Burnham, el muro de contención
Andy Burnham ha cambiado el clima político británico en apenas unas semanas. El nuevo primer ministro, que llegó al Parlamento gracias a su victoria en Makerfield en junio y posteriormente asumió el cargo el 20 de julio, arrancó su mandato con una avalancha de medidas sobre el coste de la vida, entre ellas la eliminación del IVA en las facturas de energía y el tope a las tarifas del autobús. En su primera semana, los laboristas alcanzaron o incluso superaron a Reform en tres encuestas distintas, y a mediados de agosto YouGov los situó por delante por primera vez desde principios de 2025.
Los verdes, en cambio, cayeron tres puntos en una semana hasta el 8 % en una de esas encuestas. Otra proyección apunta a que no ganarían ningún escaño en Londres en unas elecciones generales. El contraste con marzo es llamativo, cuando eran segundos en las encuestas nacionales con un 18 %.
La comparación con Gorton y Denton es reveladora. Allí, la ejecutiva laborista impidió que Burnham fuera candidato y el partido sufrió una colosal derrota. Los verdes lograron presentarse como la mejor opción para frenar a Reform, pero en Holborn y St Pancras ese argumento pesa mucho menos. Reform obtuvo un 6,1 % en 2024 y los modelos le dan entre el 8 % y el 15 %, lejos de ser competitiva (algo que encaja con sus dificultades para ganar sin Farage en la papeleta). Sin la amenaza de Reform como motor del voto útil a favor de los verdes, la lógica puede invertirse, y los laboristas confían en que parte del electorado conservador y liberaldemócrata vote a su candidata para cortarle el paso a Polanski.
Los laboristas parten como favoritos. Aunque todavía no hay encuestas en la circunscripción, los modelos les dan una ventaja de entre cuatro y dieciséis puntos.
La candidata es, no obstante, el punto débil. Sagal Abdi-Wali es la líder del consejo municipal de Camden y una aliada de Starmer, algo que puede restar en una circunscripción muy sensible a Gaza, donde activistas propalestinos critican la resistencia del consejo a desinvertir en empresas acusadas de complicidad en el conflicto. Así, el efecto Burnham podría no trasladarse automáticamente a ella. Aun así, los laboristas parten como favoritos. Aunque todavía no hay encuestas en la circunscripción, los modelos les dan una ventaja de entre cuatro y dieciséis puntos y las casas de apuestas sitúan su probabilidad de victoria en torno al 91 %.
Conclusión
En resumen, el 8 de octubre, Holborn y St Pancras responderá a al menos dos cuestiones con implicaciones que van mucho más allá de sus 71.000 votantes registrados.
La primera, si el efecto Burnham es suficiente para frenar a los verdes en uno de sus principales objetivos, o si el voto desencantado de la izquierda urbana ya se ha desligado de los laboristas con independencia de quién los lidere.
La segunda, si el ascenso de Polanski tiene raíces propias, hasta el punto de arrebatar el escaño al anterior primer ministro, o si dependía sobre todo de la impopularidad de Starmer y empieza a agotarse.
